Rebaño de ovejas rodeando la fuente de Cibeles entre una multitud durante la Fiesta de la Trashumancia
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Trashumancia: uno de los viajes más antiguos de España todavía cruza Madrid

Cada otoño, un millar de ovejas cruza Madrid. Detrás hay siglos de cañadas, la lana que enriqueció a Castilla y un oficio que hoy ayuda a frenar incendios.

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La trashumancia es el desplazamiento estacional del ganado entre los pastos de verano del norte y las dehesas de invierno del sur, que el Honrado Concejo de la Mesta organizó entre 1273 y 1836. En Madrid se conmemora cada otoño con la Fiesta de la Trashumancia, que este año lleva el rebaño por el centro el domingo 25 de octubre de 2026.

El sonido llega antes que el rebaño. Un rumor de cencerros que sube desde el Manzanares por la Cuesta de la Vega, y detrás, una marea lanuda que ocupa la calzada de lado a lado mientras los pastores, cayado en mano, la guían hacia la calle Mayor. A los lados, móviles en alto. Delante, los coches parados por una vez a su ritmo, que es el de un animal que camina.

Este año ocurrirá el domingo 25 de octubre. La escena tiene algo de anacronismo divertido, pero no es un desfile de disfraces. Las ovejas no están de visita: reivindican unos caminos que ya existían cuando Madrid era poco más que un alcázar, y que la ley sigue considerando suyos.

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Ovejas por la calle Mayor: la fiesta que defendió una ley

Rebaño de ovejas pasando junto a la fuente de Cibeles ante cientos de personas
El rebaño llega a Cibeles durante la Fiesta de la Trashumancia de 2023.Foto: Javier Perez Montes / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La Fiesta de la Trashumancia se celebra desde 1994 y nació con un propósito muy concreto: empujar a las Cortes a aprobar una ley que protegiera los caminos del ganado. La Ley de Vías Pecuarias llegó al año siguiente, en 1995, y blindó como dominio público unos 125.000 kilómetros de cañadas, cordeles y veredas en toda España.

La organiza Trashumancia y Naturaleza, con la Asociación Concejo de la Mesta —una entidad actual que recupera el nombre histórico—, el Ayuntamiento y organizaciones conservacionistas como WWF. Según la agenda municipal, que aún lo da como pendiente de confirmación, el rebaño saldrá de la Casa de Campo, subirá por la Cuesta de la Vega hasta la calle Mayor y llegará a Cibeles, para regresar después por el mismo camino. Es, en el fondo, una manifestación con cencerros: cada oveja que pisa el asfalto recuerda que esos caminos siguen siendo públicos.

Lo que se reivindica cada año es eso, el derecho de paso. La región de Madrid está cruzada por varias de las grandes cañadas históricas —la Leonesa Oriental, la Segoviana, la Galiana, la Soriana Oriental—, y la ciudad creció encima de algunas de ellas. Que las ovejas vuelvan a pisarlas una vez al año es la manera más gráfica de recordar que esos caminos no se han extinguido: solo los hemos asfaltado.

La Mesta y el oro blanco de la lana merina

Ovejas merinas de lana espesa en un prado
Ovejas merinas, la raza cuya lana fue durante siglos la gran exportación de Castilla.Foto: Bernard Spragg / Wikimedia Commons (dominio público)

La trashumancia es un viaje de ida y vuelta: los rebaños pasan el verano en los pastos frescos de las montañas del norte y el invierno en las dehesas templadas del sur. Para organizarlo, Alfonso X dio carta de naturaleza en 1273 al Honrado Concejo de la Mesta, que durante más de cinco siglos fue una de las instituciones más poderosas de Castilla.

Su poder tenía una explicación económica muy simple: la lana merina. Fina, blanca y muy codiciada, salía de Castilla hacia los telares de Flandes y fue durante siglos la gran exportación del reino. Para que esa riqueza circulara, la Corona protegió una red de caminos con anchuras fijadas por ley. Una cañada real medía 90 varas castellanas, unos 75 metros, lo bastante para que miles de cabezas avanzaran sin pisar los sembrados de nadie.

Esos caminos todavía están ahí. Las nueve grandes cañadas reales cruzan la península de norte a sur, y la más larga, la Soriana Oriental, recorre unos 800 kilómetros desde Yanguas, en Soria, hasta tierras de Sevilla. Siguen siendo bienes públicos, aunque en muchos tramos hayan quedado reducidos a una pista entre campos, una vereda invadida por la maleza o una calle con otro nombre.

Los privilegios de la Mesta

La Mesta se organizaba en cuatro cuadrillas —León, Segovia, Soria y Cuenca— y tenía jueces propios para resolver sus pleitos. Sus privilegios enfrentaron durante siglos a pastores y agricultores, que veían pasar los rebaños por delante de sus cosechas. La institución se disolvió en 1836, cuando el liberalismo acabó con buena parte de los privilegios del Antiguo Régimen.

Estar en Babia: los pastos de verano de León

Prados de montaña y laderas verdes en Torre de Babia, en la comarca leonesa de Babia
Los pastos de montaña de Torre de Babia, en León, adonde subían en verano los rebaños merinos.Foto: David Perez / Wikimedia Commons (CC BY 4.0)

«Estar en Babia» significa estar distraído, ajeno a lo que pasa. La explicación más extendida remite a Babia, una comarca de montaña del noroeste de León adonde, según la tradición, los reyes leoneses se retiraban a descansar y a cazar, lejos de los asuntos de la corte.

Lo que se cuenta menos es que Babia fue también uno de los grandes destinos de la trashumancia. Sus puertos de montaña, con pastos frescos cuando el sur se agosta, recibían cada verano a los rebaños merinos que subían desde Extremadura por la Cañada Real Leonesa Occidental. Para los pastores, aquella ausencia no era una metáfora: pasaban media vida lejos de casa, caminando a la velocidad de las ovejas.

Hoy Babia es Reserva de la Biosfera desde 2004 y conserva un paisaje de prados, collados y pueblos de piedra que todavía huele a ganado. Si la expresión se hubiera inventado pensando en el paisaje y no en los reyes, tendría el mismo sentido: es uno de esos lugares donde uno puede permitirse no estar en ningún otro sitio. La cultura pastoril de montaña tiene parientes cercanos en la cordillera, como las brañas de Somiedo o las pallozas de Los Ancares.

"Las ovejas no están de visita: reivindican unos caminos que ya existían cuando Madrid era poco más que un alcázar."

Pastores contra el fuego

Vacas pastando en una ladera verde con montañas nevadas al fondo
El ganado que pasta retira la hierba y el matorral que alimentan los incendios.Foto: Jesús Esteban San José / Pexels

La trashumancia ha vuelto a la conversación por los incendios. Un rebaño que pasta va retirando hierba y matorral, el combustible que alimenta las llamas, y su retroceso, junto con el abandono del campo, es uno de los factores que los expertos señalan cuando arden los montes. Según el sistema europeo de información sobre incendios forestales (EFFIS), 2025 fue el peor año de su registro en España, con más de 393.000 hectáreas quemadas, y 2026 ya rondaba las 300.000 a finales de septiembre.

Por eso hay comunidades que han empezado a pagar a los pastores por lo que siempre hicieron gratis. En Andalucía, la Red de Áreas Pasto-Cortafuegos (RAPCA) encarga a ganaderos que sus rebaños mantengan limpias las franjas que frenan el avance del fuego. En Cataluña, la iniciativa Ramats de Foc reconoce con un sello los productos de los rebaños que pastan en zonas de riesgo. La idea es tan antigua como sensata: el mejor desbrozador del monte tiene cuatro patas.

No es casual que la ONU haya declarado 2026 Año Internacional de los Pastizales y los Pastores, ni que la UNESCO, que reconoció la trashumancia como Patrimonio Inmaterial en 2019 a propuesta de Austria, Grecia e Italia y en 2023 extendió ese reconocimiento a España y a otros seis países con una candidatura liderada por España, estudie este otoño una nueva ampliación. Lo que se protege no es solo una tradición pintoresca, sino una manera de cuidar el paisaje que se está quedando sin quien la practique.

Dónde ver y caminar la trashumancia

Vista del pueblo de Valdemanco desde la Cañada Real Segoviana, en la sierra de Madrid
La Cañada Real Segoviana a su paso por Valdemanco, en la sierra norte de Madrid.Foto: Rowanwindwhistler / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

La forma más fácil de verla es la propia fiesta de Madrid, pero la trashumancia sigue viva en las montañas. Algunas familias de ganaderos todavía suben cada primavera sus rebaños a los puertos de la sierra de Gredos, de la montaña leonesa o de la sierra de Albarracín, y los bajan en otoño.

Caminar un tramo de cañada es también una manera de entenderla. Las vías pecuarias son de dominio público y muchas se han recuperado como rutas verdes: anchas, llanas, rectas durante kilómetros y casi siempre solitarias. En la sierra de Gredos y en los alrededores de Albarracín es fácil cruzarse con ellas. Y quien recorra la España interior acabará pisando alguna sin saberlo: muchas carreteras secundarias y calles de pueblo conservan todavía el nombre de cañada, cordel o vereda.

Fiesta de la Trashumancia 2026

  • Cuándo: domingo 25 de octubre de 2026. El rebaño sale de la Casa de Campo a las 9:30 y llega a Cibeles hacia las 12:00, según el programa de los organizadores. El sábado 24 hay actividades paralelas.
  • Recorrido previsto: salida de la Casa de Campo, Cuesta de la Vega, calle Mayor y plaza de Cibeles, con regreso por el mismo camino. El itinerario figura todavía como «pendiente de confirmación» en la agenda oficial de esMadrid.
  • Consejo: conviene buscar sitio en la calle Mayor con antelación; el paso del rebaño es rápido y la gente se agolpa en las aceras.
  • Organiza: Trashumancia y Naturaleza, con la Asociación Concejo de la Mesta, el Ayuntamiento de Madrid y WWF.

Un viaje al paso de una oveja

Hay algo que la fiesta de Madrid enseña sin proponérselo. Durante unos minutos, la ciudad entera se ve obligada a moverse a la velocidad de un rebaño, y descubre que esa velocidad tiene su lógica: es la que permite que la hierba crezca detrás, que los caminos se mantengan abiertos y que un paisaje dure siglos.

La trashumancia fue durante siglos el gran viaje de España, mucho antes de que existiera el turismo. Un viaje que no buscaba destinos, sino estaciones: ir adonde hay hierba y volver cuando se acaba. Quizá por eso conmueve verla cruzar Madrid. Es el recordatorio de que hubo, y todavía hay, una manera de viajar en la que el camino importa más que la llegada, y en la que el paisaje no es un decorado, sino algo que se cuida al pasar.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la Fiesta de la Trashumancia de Madrid en 2026?
El paso del rebaño por el centro es el domingo 25 de octubre de 2026; el sábado 24 hay actividades paralelas. Según la agenda municipal, el rebaño sale de la Casa de Campo, sube por la Cuesta de la Vega hacia la calle Mayor y llega a la plaza de Cibeles antes de volver por el mismo camino. El itinerario definitivo está pendiente de confirmación.
¿Por qué pasan ovejas por el centro de Madrid?
Porque Madrid está atravesada por antiguas vías pecuarias y la fiesta, que se celebra desde 1994, reivindica el derecho de paso del ganado. Nació para apoyar la Ley de Vías Pecuarias, aprobada en 1995, que protege unos 125.000 kilómetros de caminos ganaderos en toda España.
¿Qué significa estar en Babia?
Estar distraído o ajeno a lo que pasa alrededor. La explicación más extendida remite a Babia, una comarca de montaña de León adonde, según la tradición, los reyes leoneses se retiraban a descansar, y que durante siglos recibió en verano los rebaños merinos trashumantes.
¿Cuánto mide una cañada real?
Hasta 75 metros de ancho, el equivalente aproximado de las antiguas 90 varas castellanas. Los cordeles pueden llegar a 37,5 metros y las veredas a 20, según la Ley 3/1995 de Vías Pecuarias.
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