Chocolate Hills: las mil colinas idénticas que la ciencia todavía no explica del todo
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Chocolate Hills: las mil colinas idénticas que la ciencia todavía no explica del todo

Más de mil doscientas colinas cónicas, casi todas del mismo tamaño, repartidas por una isla filipina. Se ponen marrones en la estación seca, y ningún geólogo se pone de acuerdo del todo sobre por qué son tan uniformes.

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Vistas desde el mirador de Carmen, en la isla filipina de Bohol, las Chocolate Hills parecen un error de repetición: más de mil doscientas colinas cónicas, casi todas de la misma altura y la misma forma, extendidas sobre unos cincuenta kilómetros cuadrados como si alguien hubiera copiado y pegado la misma colina una y otra vez. En la estación seca, cuando la hierba que las cubre se agosta y toma un tono marrón uniforme, el parecido con miles de trufas de chocolate gigantes le da nombre al lugar.

Lo más raro no es que existan. Es que la ciencia todavía no se pone del todo de acuerdo sobre por qué son tan uniformes.

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Vista panorámica de las Chocolate Hills, colinas cónicas cubiertas de vegetación bajo un cielo nublado.
Las Chocolate Hills de Bohol, Filipinas, un misterio geológico que desafía la explicación científica.Foto: Wikimedia Commons / Wikimedia Commons

Cuántas colinas hay, en realidad

La cifra que más se repite es 1.776, la que aparece en la mayoría de las guías turísticas de Bohol. Pero no es la única: otros recuentos, más conservadores, hablan de un mínimo de 1.260, o de 1.268 según el criterio con el que se mida. La diferencia no es un error de imprenta, sino un problema de definición — decidir a partir de qué altura, y con qué grado de separación respecto a la colina vecina, un montículo cuenta como una unidad propia y no como parte de la de al lado. Con más de mil colinas amontonadas en poco más de cincuenta kilómetros cuadrados, ponerse de acuerdo en el número exacto resulta casi tan difícil como explicar por qué salieron todas tan parecidas entre sí.

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Piedra caliza marina, muy por encima del mar

Las colinas están formadas por caliza marina, roca originada por sedimentos de coral y organismos marinos depositados hace millones de años cuando la zona estaba bajo el agua. El levantamiento tectónico de la región sacó esa roca a la superficie, y desde entonces la erosión —agua de lluvia, cambios de temperatura, la propia vegetación— ha ido tallando el paisaje hasta dejar estas formas cónicas, con una altura media de entre treinta y cincuenta metros.

"Miles de colinas casi idénticas, y los geólogos siguen sin ponerse totalmente de acuerdo en el mecanismo exacto que las hizo tan uniformes. Eso, en geología, es raro."
— Sobre el origen todavía debatido de las Chocolate Hills

Lo que sigue sin resolverse del todo es por qué la erosión produjo un patrón tan regular y repetido, en vez del paisaje caótico que suele dejar el desgaste natural de la piedra caliza en otras partes del mundo. Existen varias hipótesis geológicas sobre diferencias de dureza en las capas de roca y patrones de drenaje subterráneo, pero ninguna explica al cien por cien la uniformidad casi matemática del conjunto, y el debate académico sigue abierto.

Múltiples colinas cónicas cubiertas de hierba seca y vegetación verde bajo un cielo nublado.
Las Chocolate Hills en Filipinas, un misterio geológico que desafía la explicación científica.Foto: Maksim Grigorev / Unsplash

La leyenda, para lo que la geología no explica

El folclore local de Bohol ofrece su propia versión, más satisfactoria narrativamente aunque no geológicamente: se cuenta que un gigante llamado Arogo se enamoró de una mujer mortal, Aloya, y que al morir ella lloró tanto que sus lágrimas, al secarse, se convirtieron en las colinas. Otra versión, más terrenal, habla de dos gigantes que se pasaron días enteros lanzándose piedra y arena el uno al otro en una pelea, y que al hacer las paces dejaron atrás, sin recogerlo, todo el material de la batalla.

Cómo verlas

El mirador principal está en el pueblo de Carmen, con una escalinata que sube a un punto panorámico sobre buena parte del conjunto.

La estación seca —aproximadamente de diciembre a mayo— es cuando las colinas muestran el color marrón que les da nombre; en la estación de lluvias se ven completamente verdes.

Bohol se combina fácilmente con la cercana isla de Panglao, con buenas playas, para quien quiera repartir el viaje entre naturaleza geológica y costa.

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