Mechoui, Marrakech

Andre Piquet / Wikimedia Commons (CC BY 3.0)

El mechoui es cordero entero asado muy despacio, a fuego lento, hasta que la carne se deshace y se come con las manos.

Se pronuncia
me-shui
También
Mechoui de cordero · Meshoui · Mishwi

Qué es

El mechoui es cordero, y a veces cabrito, cocinado entero o en piezas grandes durante horas, a fuego bajo y constante, hasta que la carne se separa del hueso sin necesidad de cuchillo. No se corta en la mesa: se despedaza con los dedos, se moja en sal mezclada con comino y se acompaña de pan. No es un asado rápido ni un plato de todos los días: es la pieza central de una celebración, y su tamaño y su tiempo de cocción lo dejan claro desde el primer momento.

Lo que distingue al mechoui de otros cordero asados no es el condimento, mínimo, sino el método: horas de calor indirecto que convierten una pieza dura en algo que se abre solo. La grasa se derrite despacio, la piel queda crujiente y el interior se mantiene jugoso. El plato se juzga por la textura, no por la salsa, porque apenas la lleva.

Mechoui 2h
Foto: Grey Geezer / Wikimedia Commons (Public domain)

De dónde viene

El mechoui pertenece a una tradición pastoril muy anterior a las fronteras actuales de Marruecos: la de los pueblos amazigh (berberes) del Atlas y del Rif, para quienes el cordero entero asado marcaba los momentos en que se sacrificaba un animal grande, algo que no ocurría a la ligera. La técnica de cocinar la res entera, enterrada o suspendida sobre brasas, aparece en distintas variantes por todo el Magreb y también en Oriente Próximo, y no hay un origen único que se pueda fechar ni atribuir a una ciudad concreta: es una solución compartida por comunidades ganaderas que necesitaban aprovechar un animal entero sin perder ni carne ni tiempo.

En las zonas rurales del Atlas se sigue preparando en un horno excavado en la tierra, forrado de piedras calientes, donde el animal entero se cubre y se deja varias horas sin abrirse. Esta versión, la del mechoui de fosa, convive con la urbana: en Marrakech se popularizó como oficio propio, el de los asadores que cocinan piezas de cordero en hornos de barro verticales y las venden por raciones en la calle. Esa versión urbana, más accesible que el animal entero, es la que ha viajado fuera de Marruecos y la que casi todo el mundo prueba primero.

El mechoui está ligado a los grandes días del calendario: bodas, circuncisiones, el regreso de un viaje largo, la fiesta del Aid el Kebir, cuando el sacrificio de un cordero es el centro religioso y social de la jornada. Servir mechoui es, todavía hoy, una manera de decir que la ocasión lo merece.

Cómo se come

Se come con las manos, arrancando trozos de carne directamente de la pieza que se coloca en el centro de la mesa o de una bandeja compartida, nunca en porciones individuales servidas de antemano. El condimento no va en la carne sino al lado, en un cuenco pequeño con sal gruesa y comino molido donde se moja cada bocado; quien pide mechoui con una salsa aparte, al estilo de un asado occidental, está pidiendo otra cosa. El pan, plano y sin miga blanda, sirve de cubierto: se usa para sujetar la carne y para recoger la grasa que queda en la bandeja.

El error más común de quien lo prueba fuera de Marruecos es esperar una pieza magra y bien definida, como una pierna de cordero al horno europeo. El mechoui se valora por lo contrario: por la grasa que se ha derretido durante la cocción, por la piel correosa y por las partes que en otras cocinas se descartarían. Comer poco variado, evitando la grasa y la piel, es comer solo la mitad del plato.

Dónde comerlo

Marrakech tiene un rincón de su zoco dedicado casi en exclusiva a puestos de mechoui, donde piezas enteras cuelgan a la vista y se venden por peso, cortadas al momento. Es la forma más fácil de probarlo para quien no tiene acceso a una celebración familiar. Fuera de la ciudad, en los pueblos del Atlas y del Medio Atlas, el mechoui de horno de tierra sigue reservado a ocasiones concretas y rara vez se vende como plato suelto: se prepara para un grupo, no para un cliente.

También se encuentra en Fez y en ciudades del interior con mercados grandes, aunque con menos presencia callejera que en Marrakech. En las zonas costeras, donde el pescado domina la oferta, el mechoui es más raro y suele reservarse para fiestas señaladas.

Cómo se hace en casa

El mechoui doméstico casi nunca es el animal entero: se hace con una paletilla o una pierna de cordero grande, frotada con ajo machacado, comino y sal, y a veces con smen, mantequilla curada y fermentada que aporta un fondo ácido difícil de imitar con mantequilla fresca. Lo que no admite atajo es el tiempo: la pieza necesita horas a temperatura baja y constante, con calor indirecto, para llegar al punto en que la carne se separa sola. Un horno doméstico puede sustituir al horno de tierra, pero no puede acelerar el proceso sin perder la textura que define el plato.

No hace falta un horno excavado para acercarse al resultado, pero sí conviene un recipiente que retenga la humedad, una bandeja honda cubierta con papel de aluminio o una olla de barro con tapa, y paciencia para no abrir el horno antes de tiempo. El comino y la sal gruesa se sirven aparte, en un cuenco pequeño, tal como se hace en Marrakech, y el pan plano sustituye a los cubiertos.

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Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre mechoui y tajín de cordero?
El tajín se cocina en su propia salsa, con verduras y especias, dentro del recipiente de barro que le da nombre. El mechoui se asa entero o en piezas grandes, sin salsa, y se condimenta aparte con sal y comino.
¿Se hace siempre con el cordero entero?
En el campo, en el Atlas, sí suele ser el animal entero cocinado en un horno de tierra. En las ciudades y en casa se prepara con piezas grandes, como la pierna o la paletilla, siguiendo el mismo método de cocción lenta.
¿Con qué se acompaña el mechoui?
Con pan plano para sujetar la carne y con un cuenco de sal gruesa mezclada con comino molido para mojar cada bocado. No lleva salsa ni guarnición elaborada.
¿Cuándo se come mechoui en Marruecos?
Sobre todo en celebraciones: bodas, la fiesta del Aid el Kebir y otros días señalados. En Marrakech también se vende como plato callejero fuera de esas fechas.