Anne Carson lee en un atril, con gafas y el pelo largo y canoso
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Tipos de agua: el Camino de Santiago de Anne Carson, Nobel 2026

En 1983, Anne Carson cruzó España a pie y sin mapa hasta Santiago. De aquel viaje salió «Tipos de agua», el Camino de Santiago de la nueva Nobel.

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«Tipos de agua» es el diario de peregrinación que la Nobel de Literatura 2026 Anne Carson escribió sobre el Camino de Santiago que recorrió en 1983: a pie desde Saint-Jean-Pied-de-Port hasta Santiago y, de allí, hasta Fisterra, en 36 días.

El 20 de junio de 1983, la víspera de cumplir treinta y tres años, una helenista canadiense que aún no había publicado ningún libro echó a andar desde Saint-Jean-Pied-de-Port, el pueblo de piedra rosada donde empieza, al pie de los Pirineos, el Camino Francés. No llevaba mapa. Tampoco, que se sepa, bordón ni concha de vieira: en su texto no consta que usara ninguno de los dos. Caminaba con un hombre al que solo llama «mi Cid».

Treinta y seis días después estaba en Fisterra, frente al Atlántico. Tardó años en convertir aquel viaje en literatura, y cuarenta y tres en que la Academia Sueca, el 8 de octubre de 2026, le concediera el Nobel. Entre medias, su diario de peregrinación ha merecido estudios en universidades de medio mundo, de Almería y Granada a Australia, y casi nunca se ha leído donde ocurre: en el propio Camino.

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Una helenista sin mapa en Saint-Jean-Pied-de-Port

Calle de la Citadelle y puerta de Saint-Jacques en Saint-Jean-Pied-de-Port
La rue de la Citadelle de Saint-Jean-Pied-de-Port, puerta de entrada del Camino Francés.Foto: Tangopaso / Wikimedia Commons (dominio público)

Anne Carson llegó al Camino como helenista y, según escribe, con sed de Dios. Nacida en Toronto en 1950, hizo de los clásicos su oficio: ha traducido a Safo y a Eurípides, ha enseñado en universidades como McGill, Míchigan o Princeton, y su primer libro, «Eros dulce y amargo», no saldría hasta 1986.

Lo que vino después explica en parte el Nobel. Carson escribe como si los géneros fueran una convención de aduanas que nadie le ha pedido respetar: «Autobiografía de Rojo» es una novela en verso que reinventa a un monstruo de la mitología griega; «Nox», la elegía por su hermano, se publicó como un acordeón de papel guardado en una caja. Mezcla traducción, ensayo, poema y apunte personal, y casi siempre deja en el lector la sensación de que el pensamiento le está ocurriendo delante.

Esa manera de escribir ya está entera, en pequeño, en el texto del Camino. Y no lo ha olvidado: cuando recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2020, recordó aquella travesía de 1983 y bromeó, según contó la agencia EFE, con lo difícil que le había resultado arrancarles una sonrisa a los españoles.

Un diario que no quiere ser diario

Persona sentada en la hierba con un cuaderno abierto y una mochila
Un cuaderno de viaje: «Tipos de agua» tiene forma de diario de etapas, pero no cuenta el viaje.Foto: Cottonbro Studio / Pexels

«Tipos de agua» está escrito como un diario de etapas, pero no cuenta el viaje: lo piensa. Cada entrada lleva un lugar y una fecha, y la encabeza una cita de un autor japonés —Bashō, Izumi Shikibu, Masaoka Shiki—, y Antonio Machado lo abre y lo cierra. La poeta gallega Alba Cid, Premio Nacional de Poesía, lo definió con precisión en declaraciones recogidas por la agencia EFE: es un «falso diario».

Falso porque, como dice Cid, Carson apenas cuenta de forma directa su experiencia. Hay escenas sueltas —un perro ahogado que ve desde la terraza de su hotel en Saint-Jean, alguien que llora de noche en un albergue—, pero quien busque una crónica de etapas se quedará con las manos vacías. Lo que hay son pensamientos breves, a veces de una sola línea, que se van encadenando como pasos: sobre la sed, sobre el cansancio, sobre el hombre que camina a su lado, sobre lo que significa ir a un sitio sin saber muy bien para qué. En inglés se titula «Kinds of Water: An Essay on the Road to Compostela», y la palabra decisiva es essay: ensayo, en el sentido antiguo de intento.

Las citas japonesas no están de adorno. El gran diario de viaje de esa tradición, «Sendas de Oku», lo escribió Bashō a partir de un viaje a pie de 1689, alternando prosa y haikus. Carson hace algo parecido con un camino cristiano medieval. Y elige a Machado como guardián de la puerta: uno de los versos que toma de él es el de los vasos —«Bueno es saber que los vasos / nos sirven para beber»—, de un proverbio que acaba preguntando para qué sirve la sed, la pregunta que resume mejor que cualquier guía lo que busca un peregrino cuando no sabe qué busca.

"Bueno es saber que los vasos / nos sirven para beber; / lo malo es que no sabemos / para qué sirve la sed."
— Antonio Machado, «Proverbios y cantares»

El texto se publicó primero en Grand Street, una revista literaria de Nueva York, en 1987; se reeditó en la antología «The Best American Essays 1988», que seleccionó Annie Dillard, y acabó en «Plainwater» (1995). En español circula sobre todo en la edición de Vaso Roto, con traducción de Sara Cantú Pérez de Salazar: un librito de poco más de cien páginas que cabe en cualquier mochila. Pertenece a una tradición que en Nomadiq nos gusta seguir: la de los escritores que convirtieron el camino en su obra.

«Mi Cid»: el compañero que no tiene nombre

Lápida de la tumba del Cid y doña Jimena en el suelo de la catedral de Burgos
La tumba del Cid y doña Jimena, bajo el cimborrio de la catedral de Burgos.Foto: Zarateman / Wikimedia Commons (CC0)

Carson no caminó sola: lo hizo con un hombre al que en todo el texto solo llama «mi Cid». Nunca aclara quién es —amante, amigo, las dos cosas— y esa ambigüedad sostiene el libro. Él hace de guía, porque conoce la ruta; ella va detrás, mirando y anotando.

El apodo no es inocente en boca de una filóloga. Cid viene del árabe sayyid, señor, y «mio Cid» es como el cantar de gesta castellano llama a Rodrigo Díaz de Vivar. Llamar así a un compañero de viaje es llamarlo a la vez señor y personaje de leyenda, con una ironía que el texto nunca termina de resolver. Carson lo lleva hasta el final: en Burgos se detiene ante la tumba del Cid histórico, en la catedral, y la escena le sirve para pensar en el hombre que tiene al lado.

La investigadora Carmen García Navarro, que ha estudiado el texto a fondo en la revista ES Review, describe entre los dos una tensión que se tensa y se afloja durante todo el camino. Es con él con quien Carson no esconde su fragilidad. Y por esas páginas de Burgos, junto a la tumba de una de las parejas más famosas de la literatura castellana, pasa una frase que la propia García Navarro cita y que aquí traducimos: «¿Qué es la conversación de los amantes? Comparada con la charla corriente, es como el pan frente a las piedras».

Pueblos y ríos con agua en el nombre

Puente románico de Puente la Reina sobre el río Arga
El puente románico de Puente la Reina, levantado sobre el Arga para los peregrinos.Foto: Zarateman / Wikimedia Commons (CC0)

El agua es el hilo que cose el texto. Carson va anotando la que encuentra en el camino —en fuentes y pozos, en odres, en tuberías y acueductos, en el nombre de los pueblos— hasta convertirla en una forma de pensar el viaje. Puente la Reina, Villamayor del Río o el Odra, un río burgalés, entran en el libro por lo que tienen de agua.

Puente la Reina lo dice sin decirlo: el pueblo existe por su puente medieval sobre el Arga, levantado para que los peregrinos no tuvieran que vadear el río. Villamayor del Río, ya en la provincia de Burgos, lo dice con todas las letras. Y más allá, pasado Burgos, está la sed, que en el verano de la Meseta deja de ser una metáfora. Carson la convierte en la pregunta del libro: qué hacemos con un deseo que no sabemos para qué sirve.

No es lo único que aparece. Hay lobos, tantos y tan cargados de sentido que en la Universidad de Granada les han dedicado un estudio entero. Y hay frases que funcionan como mojones. «Ya es tarde cuando te despiertas dentro de una pregunta», se lee en la traducción española, tal como recoge la reseña de la revista Otra Parte. O esta otra, que podría colgarse en la puerta de cualquier albergue: «Las formas de la vida cambian a medida que las observamos, nos cambian por haber mirado».

Ya es tarde cuando te despiertas dentro de una pregunta.
«Tipos de agua»

O Cebreiro y Fisterra, donde el camino se vuelve agua

Faro del cabo de Fisterra sobre el océano Atlántico
El faro del cabo de Fisterra, donde Carson terminó su viaje treinta y seis días después de salir.Foto: Basotxerri / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Carson entró en Galicia por O Cebreiro, una subida empinada hasta unos 1.300 metros, y no se detuvo en Santiago: siguió hasta Fisterra, el Finis Terrae de los romanos, adonde llegó el 26 de julio, al día siguiente de la fiesta del Apóstol. Para ella el final no está en la catedral, sino en el océano.

Antes de esa última subida, el Camino Francés atraviesa El Bierzo, con Ponferrada y Villafranca, y luego trepa hasta el puerto que separa León de Galicia. García Navarro lee esa entrada en Galicia como una penitencia: casi un mes de camino, el cuerpo cansado y el dolor físico y emocional mezclados en la misma página.

Fisterra cierra el círculo del agua. Allí el camino, que durante cinco semanas ha ido de fuente en fuente, se acaba porque se acaba la tierra. Junto al faro, un mojón marca el kilómetro 0,000. Carson encabeza la entrada del 26 de julio con otra cita de Machado, y el viaje termina donde termina el mapa que nunca llevó. Es la misma costa atlántica que inventó una palabra para nombrar la pena de los que se van, la morriña.

De 690 compostelas a más de medio millón

Fachada del Obradoiro de la catedral de Santiago con gente sentada en la plaza
La plaza del Obradoiro, meta de más de medio millón de peregrinos al año.Foto: Guillermo Jano Lopez / Pexels

El Camino que recorrió Carson estaba casi vacío. En 1985, dos años después de su viaje, la Oficina del Peregrino entregó 690 compostelas. En 2025 fueron más de 530.000, y el pasado 4 de octubre la catedral entregó la número 500.000 de 2026 a una peregrina mexicana que había empezado a caminar en Sarria.

El Camino de hoy es otro país. En lo que va de 2026, con datos de finales de agosto, el Francés, el de Carson, solo reúne el 42,8 % de los peregrinos, y las dos rutas portuguesas suman casi el 39 %. Muchos empiezan en Sarria, a algo más de cien kilómetros de Santiago, justo por encima del mínimo para obtener la compostela a pie, y la credencial se sella con la misma constancia con que se fotografía cada etapa. Y llega un Año Santo: la Puerta Santa se abrirá el 31 de diciembre de 2026 y todo apunta a que 2027 batirá récords.

Nada de esto es un reproche. Pero el libro de Carson recuerda que el Camino se puede hacer de otra manera. Sin mapa, con un acompañante que no siempre es un consuelo y apuntando cosas que no sirven para nada práctico. El agua de una fuente, el nombre de un pueblo, una pregunta que no se responde. Como el Cela de La Alcarria, Carson sabe que un viaje a pie es, sobre todo, una manera de mirar.

Cómo seguir el Camino de Anne Carson

  • La ruta: el Camino Francés, de Saint-Jean-Pied-de-Port a Santiago (unos 800 kilómetros), más la prolongación hasta Fisterra (unos 90). Carson tardó treinta y seis días.
  • Las etapas del libro: Puente la Reina, Villamayor del Río, Burgos y su catedral, Castrojeriz, la subida a O Cebreiro y el cabo de Fisterra.
  • Cuándo: ella caminó en junio y julio. Hoy el Camino va lleno de mayo a octubre, con picos en mayo, agosto y septiembre; fuera de esos meses hay mucha menos gente.
  • Qué leer: «Tipos de agua. El Camino de Santiago» (Vaso Roto), con traducción de Sara Cantú Pérez de Salazar. Pesa poco y se lee en una tarde de albergue.
  • Año Santo: la Puerta Santa de la catedral se abre el 31 de diciembre de 2026 y seguirá abierta todo 2027.

Para qué sirve la sed

En una de las páginas de su viaje, Carson se describe como alguien tan enamorada del conocimiento como su Cid lo está de la luz, y concluye que conocer es un camino. Lo dice casi disculpándose, porque sabe que la metáfora no tiene nada de original. Pero la escribe con las piernas de quien lleva semanas andando, y eso le da derecho a usarla.

Quizá esa sea la mejor manera de celebrar este Nobel: no leerla en el sofá, sino llevarla en la mochila. Un libro corto, que pesa poco y no promete ninguna llegada. En un Camino lleno de aplicaciones, sellos y récords, «Tipos de agua» propone algo más raro: caminar para pensar, y aceptar que lo malo, como escribió Machado, es que no sabemos para qué sirve la sed. Lo bueno es que se puede seguir caminando para averiguarlo, como en todas las rutas literarias que merecen la pena.

Preguntas frecuentes

¿Qué libro escribió Anne Carson sobre el Camino de Santiago?
«Tipos de agua» («Kinds of Water: An Essay on the Road to Compostela»). Se publicó primero en la revista neoyorquina Grand Street y después en «Plainwater» (1995). En español lo edita Vaso Roto, con traducción de Sara Cantú Pérez de Salazar.
¿Cuándo hizo Anne Carson el Camino de Santiago?
En el verano de 1983. Según la agencia EFE, salió de Saint-Jean-Pied-de-Port el 20 de junio y terminó el viaje en Fisterra el 26 de julio. Hizo a pie el Camino Francés hasta Santiago, sin mapa —ella misma escribe que no sabe leerlos— y acompañada por un hombre al que en el libro solo llama «mi Cid».
¿Se puede recorrer hoy el Camino de Anne Carson?
Sí. Es el Camino Francés desde Saint-Jean-Pied-de-Port, unos 800 kilómetros hasta Santiago, más la prolongación hasta Fisterra, de unos 90. El libro nombra etapas como Puente la Reina, Burgos, Villamayor del Río y O Cebreiro.
¿Cuándo empieza el Año Santo Xacobeo 2027?
La Puerta Santa de la catedral de Santiago se abre el 31 de diciembre de 2026 y permanece abierta durante todo 2027, Año Santo porque el 25 de julio, fiesta del Apóstol, cae en domingo.
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