Bahía y pueblo de Vathy, capital de la isla griega de Ítaca, entre colinas verdes
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¿Dónde está Ítaca? Dos mil años buscando la isla de Ulises

Nolan ha rodado la Ítaca de «La Odisea» en una isla siciliana. Hace más de dos mil años que nadie se pone de acuerdo en dónde estaba la isla de Ulises.

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No hay acuerdo: la Ítaca que describe Homero no encaja del todo con la isla griega actual, que está al este de Cefalonia, cuando un pasaje célebre del poema la sitúa baja y la más al oeste. Entre las candidatas están la propia Ítaca, Léucade y la península de Paliki, en Cefalonia; Samuel Butler llegó a buscarla en la costa de Trapani, frente a Favignana, la isla donde Christopher Nolan ha rodado su versión.

En la película que, según las cifras de taquilla, ha recaudado más de 1.700 millones de dólares en todo el mundo, la Ítaca de Ulises no está en Grecia. Está en Favignana, una isla calcárea de las Égadas, frente a la costa de Trapani, en el extremo occidental de Sicilia. Allí espera Penélope, allí regresa el héroe, allí se cierra el viaje más famoso jamás contado.

Los vecinos de la Ítaca griega, en el mar Jónico, se han quedado mirando. Su alcalde, Dionysis Stanitsas, reconocía en agosto que la película aún no había traído un gran aumento de visitantes, aunque confiaba en que la gente empezara a planear el viaje a partir del año que viene. Es una ironía deliciosa: la isla que lleva el nombre de Ítaca no ha salido en «La Odisea». Pero no es la primera vez que le discuten el título. Ni la décima.

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Favignana hace de Ítaca, y Samuel Butler lo habría aplaudido

Cala Rossa, una ensenada de aguas turquesas en la isla de Favignana
Cala Rossa, en Favignana, la isla de las Égadas donde Nolan rodó su Ítaca.Foto: Davide Mauro / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Nolan eligió Favignana, y sin proponérselo se acercó mucho a un excéntrico victoriano. En 1897, el novelista inglés Samuel Butler publicó «The Authoress of the Odyssey», un libro en el que defendía dos tesis escandalosas: que la «Odisea» la había escrito una joven siciliana y que sus escenarios reflejaban la costa de Trapani y las islas cercanas.

Butler no era un erudito al uso. Era el autor de «Erewhon», una sátira utópica, y leía la «Odisea» tan de cerca que acabaría traduciéndola en prosa. Sospechaba que aquel poema estaba demasiado lleno de detalles domésticos, de criadas, de ropa tendida y de la mirada de una muchacha como Nausícaa, para haber salido de la pluma de un viejo bardo ciego. Fue a Sicilia, recorrió la costa y volvió convencido de haber encontrado los paisajes del poema.

Los filólogos no lo tomaron en serio, pero la idea tuvo descendencia literaria: Robert Graves la convirtió en una novela, «La hija de Homero», en 1955. Y ahora, más de un siglo después, una superproducción de Hollywood ha llevado a Ítaca a esas mismas aguas. Butler habría disfrutado mucho de la escena.

La Ítaca de Homero no coincide con la del mapa

Ilustración antigua del puerto de Vathy, en Ítaca, con casas junto al agua
El puerto de Vathy, en Ítaca, en una ilustración publicada en 1897.Foto: Wikimedia Commons (dominio público)

El problema nace en el propio poema. En el canto IX, Ulises describe su isla como baja —así suele traducirse— y la más lejana hacia el poniente, con las demás islas hacia la aurora, aunque en los mismos versos le atribuye un monte, el Nérito. Pero la Ítaca real, la isla griega que hoy lleva ese nombre, está al este de Cefalonia, no al oeste. La descripción no encaja con el mapa.

Ese desajuste ha alimentado más de dos mil años de discusiones. Ya el geógrafo griego Estrabón dedicó páginas a intentar casar los versos con la geografía del mar Jónico. Ulises nombra junto a Ítaca otras islas —Duliquio, Same, la boscosa Zacinto—, y cada identificación arrastra a las demás como fichas de dominó: si Same es Cefalonia (donde todavía hay un pueblo llamado Sami), ¿dónde queda Duliquio? Y si Ítaca está al oeste, ¿qué isla es la que hoy se llama así?

Para un lector moderno puede parecer una discusión de anticuario. Para los viajeros del siglo XIX era otra cosa: la prueba de si la «Odisea» contaba un viaje real o un sueño. Y algunos estaban dispuestos a cavar para averiguarlo, del mismo modo que los cartógrafos antiguos dibujaban monstruos en los márgenes de los mapas cuando la geografía se les acababa.

Excavar con Homero en la mano: Schliemann y Dörpfeld

Bahía de Nidri, en la isla de Léucade, con barcos fondeados
La bahía de Nidri, en Léucade, donde Wilhelm Dörpfeld situó la Ítaca de Homero.Foto: Thomas Dahlstrøm Nielsen / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)

Heinrich Schliemann llegó a Ítaca en 1868, antes de encontrar Troya, con la «Odisea» como principal guía de campo. Cavó, creyó haber dado con restos del mundo de Ulises y publicó al año siguiente un libro sobre su viaje. Su gran éxito vendría después, en Turquía, pero el método ya estaba ahí: leer a Homero como si fuera una guía de viaje.

Su colaborador en Troya, el arquitecto alemán Wilhelm Dörpfeld, llegó a otra conclusión. Para él, la Ítaca de Homero era Léucade, una isla más al norte, unida hoy al continente por una calzada y un puente flotante, y dedicó años a defender esa tesis y a excavar en la isla con la bahía de Nidri como centro de sus sueños. No encontró el palacio de Ulises, pero la isla lo adoptó: tenía casa allí, allí murió en 1940 y allí está enterrado, junto a la bahía donde creyó que todo había ocurrido.

Es difícil no sentir simpatía por estos hombres. Viajaban con un libro de hace casi tres mil años y una pala, convencidos de que la literatura tenía coordenadas. Sin saberlo, practicaban una forma de viajar que hoy, con el cine, llamamos set-jetting: ir a los lugares de una ficción para comprobar que existen.

Paliki: la isla que quizá era península

Vista de Lixuri, el pueblo principal de la península de Paliki, en Cefalonia
Lixuri, en la península de Paliki, la candidata de Bittlestone a ser la Ítaca de Homero.Foto: ChristosV / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Una de las hipótesis más discutidas del siglo XXI apunta a Paliki, la península occidental de Cefalonia. La planteó en 2005 el empresario británico Robert Bittlestone en «Odysseus Unbound», junto al filólogo James Diggle y el geólogo John Underhill: Paliki sería baja y estaría al oeste, como dice Homero, si en la Edad del Bronce hubiera sido una isla.

Para que la teoría funcionara hacía falta un canal de mar que separara Paliki del resto de Cefalonia hace unos tres mil años. El equipo perforó trece sondeos en el valle de Thinia para comprobarlo, y la geología no colaboró: el mar cubrió esa franja por última vez hace entre 400.000 y 290.000 años, no en tiempos de Ulises. Bittlestone murió en 2015 sin ver resuelto el enigma.

Diggle y Underhill dieron el canal por descartado, pero ninguno de los dos renuncia a Paliki. En julio de 2026, con la película a punto de estrenarse, publicaron en la revista Antigone un ensayo que le da la vuelta al problema: quizá Ítaca nunca fue una isla. El argumento, de Diggle, es filológico y cabe en una frase: «Homero tiene muchas ocasiones de llamar isla a Ítaca, y nunca lo hace». Según él, el poema la llama una y otra vez «tierra», «patria» o «país», palabras que designan un territorio o un dominio, no necesariamente una isla rodeada de agua. Paliki habría sido la Ítaca de Ulises, solo que como península.

No todo el mundo está convencido. Años antes, el lingüista Geoffrey Sampson ya había rebatido la tesis de Paliki en un ensayo que reproduce la asociación Friends of Homer, y lo resumió con una ironía que es casi un aforismo: si Ulises existió, la mejor apuesta sobre la identidad de su isla sigue siendo Ítaca. Y en el norte de la isla griega, en el yacimiento conocido como la Escuela de Homero, la Universidad de Ioánina estudia restos de época micénica que mantienen viva a la candidata tradicional.

"Homero tiene muchas ocasiones de llamar isla a Ítaca, y nunca lo hace."
— James Diggle, Antigone (2026)

Cavafis, 1911: pide que el camino sea largo

Retrato en blanco y negro del poeta Constantino Cavafis con gafas y traje
Constantino Cavafis, fotografiado en Alejandría en 1929.Foto: Wikimedia Commons (dominio público)

El poeta griego Constantino Cavafis resolvió el enigma de otra manera en 1911: Ítaca no es un lugar que haya que encontrar, sino la razón para echarse a navegar. Su poema «Ítaca» empieza con un consejo —cuando emprendas tu viaje a Ítaca, pide que el camino sea largo— y en su última estrofa advierte: si la encuentras pobre, Ítaca no te ha engañado.

Cavafis vivía en Alejandría, trabajaba como funcionario y publicaba sus poemas en hojas sueltas que repartía entre amigos. Ninguno de esos datos hace prever que escribiría uno de los poemas de viaje más citados del siglo XX. Pero «Ítaca» se ha leído en bodas, despedidas y discursos de graduación, y también en el funeral de Jacqueline Kennedy Onassis, en 1994. Ha sobrevivido a todos esos usos, que ya es decir.

En España tuvo una segunda vida. En 1975, Lluís Llach lo convirtió en «Viatge a Ítaca», una canción larga, casi una suite, que en la España de 1975 sonaba a algo más que a mitología. Desde entonces, Ítaca es en castellano y en catalán una palabra que significa meta, regreso y, sobre todo, camino.

Ítaca te dio el hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino.
C. P. Cavafis, «Ítaca» (1911), en traducción libre

Viajar a las cuatro Ítacas

Pueblo costero de Kioni, en el norte de Ítaca, con casas junto a una bahía
Kioni, en el norte de Ítaca, uno de los pueblos de pescadores de la isla.Foto: Michael Paraskevas / Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0)

Hoy se puede visitar cualquiera de las candidatas, y lo más divertido es visitar varias. La Ítaca griega, la isla de toda la vida, se alcanza en barco desde Cefalonia; Paliki está en la misma Cefalonia; Léucade se cruza en coche desde el continente; y Favignana queda a un breve trayecto en barco desde Trapani.

Las autoridades de las islas Jónicas han visto la oportunidad. En agosto, el vicegobernador de la región, Savvas Koulouris, propuso presentar todo el archipiélago como «las islas de Ulises» en la feria World Travel Market de Londres. A Ítaca no le hizo ninguna gracia: «Ítaca es Ítaca. Ulises tiene su patria», respondió su alcalde. El interés, desde luego, existe: según el informe «Travel Trends 2027» de Skyscanner, los grandes viajes basados en hechos históricos, impulsados también por estrenos como «La Odisea», inspiran al 35 % de los encuestados.

Los paisajes de Nolan se reparten además por medio Mediterráneo y más allá: Aït Benhaddou, en Marruecos, hace de Troya; hay escenas en Islandia, en Escocia, en Malta y en Dakhla, en el Sáhara Occidental. Una Odisea dispersa, como la original.

Las cuatro Ítacas, en la práctica

  • Ítaca (Grecia): desde Sami, en Cefalonia, el barco a Piso Aetos tarda alrededor de media hora. Vathy, la capital, y el norte de la isla, con el yacimiento de la Escuela de Homero, se recorren en un par de días.
  • Paliki (Cefalonia): la península del oeste de la isla, con Lixuri como pueblo principal. Es la candidata de Bittlestone.
  • Léucade: unida al continente por una calzada y un puente flotante. La bahía de Nidri es la Ítaca de Dörpfeld, que está enterrado allí.
  • Favignana (Sicilia): a un trayecto corto en barco desde Trapani. Es la Ítaca de Nolan; la de Samuel Butler estaba muy cerca: Trapani y la vecina Marettimo.
  • Cuándo ir: la primavera y el otoño evitan el calor y las multitudes de agosto en todas ellas.

La isla que no hace falta encontrar

Puede que la Ítaca de Homero no exista en ningún mapa. Puede que sea una mezcla de recuerdos de varias islas, una geografía de oídas o una invención de un poeta que nunca navegó por allí. Y no pasa nada. La historia de su búsqueda es casi tan buena como la del regreso de Ulises: hombres con palas, perforaciones geológicas, filólogos que discuten una palabra y un cineasta que la rueda en otro mar.

Cavafis lo vio hace más de un siglo. Lo que importa de Ítaca es que nos pone en camino, y por eso cada generación necesita la suya. La de Butler estaba en Sicilia; la de Dörpfeld, en Léucade; la de Bittlestone, en Cefalonia. La de Nolan, en Favignana. La tuya puede estar en cualquier sitio, siempre que, como pedía el poeta, el camino sea largo.

Preguntas frecuentes

¿Dónde se rodó Ítaca en «La Odisea» de Christopher Nolan?
En Favignana, una de las islas Égadas, frente a Trapani, en Sicilia. La Ítaca griega, en el mar Jónico, no fue localización del rodaje, aunque su alcalde espera que la película atraiga visitantes a partir del año que viene.
¿Dónde estaba la Ítaca de Homero?
No hay consenso. La candidata tradicional es la isla griega de Ítaca. Wilhelm Dörpfeld la situó en Léucade; Robert Bittlestone, en 2005, en la península de Paliki, en Cefalonia; y Samuel Butler, en 1897, en la costa de Trapani y sus islas.
¿Cómo se llega a la isla de Ítaca?
Lo más habitual es llegar a Cefalonia, en avión o en ferri desde el continente, y cruzar después en barco desde Sami hasta el puerto de Piso Aetos, en Ítaca, un trayecto de alrededor de media hora.
¿Qué dice el poema «Ítaca» de Cavafis?
Publicado en 1911, aconseja al viajero que pida que el camino sea largo y que no tenga prisa por llegar, porque Ítaca es la razón del viaje y no su premio. En España lo popularizó Lluís Llach con la canción «Viatge a Ítaca», de 1975.
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