Vista de casas tradicionales japonesas con tejados de paja en un pueblo rodeado de árboles otoñales.
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Shirakawa-gō: el pueblo japonés de tejados que rezan

Casas de tejado de paja a casi 60 grados, atadas sin clavos, que fueron fábricas de seda y de pólvora. Y la iluminación de enero de 2027: cuatro noches, solo con reserva y un sorteo que cierra el 31 de octubre.

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Mil cuatrocientas cuarenta y cinco personas viven en Shirakawa, según el padrón de mayo de 2026. En 2024 pasaron por el pueblo 2.083.442 visitantes. Casi todos vinieron a ver lo mismo: las casas de Shirakawa-gō con tejado de paja en forma de manos que rezan, y casi ninguno se quedó a dormir.

En japonés el estilo se llama gasshō-zukuri, "construido como manos en oración". El conjunto mejor conservado es Ogimachi, el núcleo principal de Shirakawa-gō, en la prefectura de Gifu. Desde diciembre de 1995 es Patrimonio Mundial junto a dos aldeas vecinas de la prefectura de Toyama, Ainokura y Suganuma, en Gokayama.

Lo que parece una postal es en realidad una solución técnica a tres problemas: la nieve, el viento y la necesidad de ganarse la vida en un valle estrecho con poca tierra cultivable.

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Vista aérea de un pueblo japonés con casas de tejados empinados y campos verdes, rodeado de montañas boscosas.
El pueblo de Shirakawa-gō, con sus distintivas casas de tejados de paja, atrae a millones de visitantes.Foto: Natureye Conservation / Pexels

Un tejado de sesenta grados contra la nieve

Shirakawa está en una zona de nevadas muy intensas; el turismo oficial de Gifu habla de inviernos con casi dos metros de nieve acumulada. De ahí el rasgo que define estas casas: un tejado de paja a dos aguas con una pendiente "cercana a los 60 grados", según el Ayuntamiento, por la que la nieve resbala en lugar de cargar sobre la estructura.

La orientación tampoco es casual. Las casas de Ogimachi se alinean en paralelo al río Shō, que corre de norte a sur, para ofrecer la menor superficie posible al viento que sopla por el valle. Vistas desde el mirador, todas miran hacia el mismo sitio, como una formación.

La estructura del tejado se monta sin un solo clavo. Las vigas y los cabios se atan con cuerda de paja y con neso, varas de hamamelis joven, y los nudos de neso se aprietan a medida que la madera se seca. Cuerdas y neso se cambian cada vez que se rehace la cubierta. Debajo, la casa tiene dos partes separadas en lo constructivo: la planta donde se vive, sobre un armazón de pilares y vigas, y encima un desván de varios niveles que ocupa todo el triángulo.

El desván de la seda y la pólvora

Ese desván no era un trastero. Era el taller. Los niveles superiores se dedicaban a la cría de gusanos de seda, que ya está documentada en la zona a principios del siglo XVI, y los hastiales abiertos dejaban entrar la luz y el aire que necesitaban. El Centro del Patrimonio Mundial de Shirakawa-gō y Gokayama sostiene que la sericultura influyó directamente en la forma y el tamaño de estas casas.

Bajo el suelo había otra industria: el salitre. Las familias cavaban fosos debajo de la vivienda y los llenaban de tierra, hierba y excrementos de gusano de seda para producir nitrato, materia prima de la pólvora negra y, por tanto, un producto estratégico durante el periodo Edo. Necesitaba mucha superficie, y eso también hizo crecer las casas. El negocio se hundió en la era Meiji, cuando llegó a Japón el salitre barato de Chile.

La mayoría de las casas que se ven hoy se levantaron entre finales del periodo Edo y el periodo Meiji; las más antiguas podrían ser de mediados o finales del siglo XVIII. La casa Wada, de una familia que fue jefe de la aldea y se enriqueció con el comercio del salitre, es la única del conjunto declarada Bien Cultural Importante por el Estado. Sigue habitada y se visitan sus dos primeras plantas, con los aperos de la cría de gusanos de seda.

"No vender, no alquilar, no derribar."
— Los tres principios de la carta vecinal de Ogimachi, 1971
Casas tradicionales japonesas con tejados cubiertos de nieve en un valle montañoso invernal.
Shirakawa-gō bajo la nieve, un paisaje que evoca la historia de sus ingeniosas viviendas.Foto: Soyoung Han / Unsplash

Treinta años por cada tejado de paja

Hacia 1965 varias aldeas pequeñas del municipio se despoblaron de golpe y el número de casas gasshō empezó a caer. La respuesta vino de los propios vecinos de Ogimachi: en 1971 fundaron una asociación para proteger el entorno y firmaron una carta con tres principios sobre sus casas. En 1976 el pueblo entró en la primera lista de conjuntos históricos protegidos de Japón, que tenía siete.

Hoy el distrito protegido de Ogimachi, de 45,6 hectáreas, conserva 59 casas gasshō. Mantenerlas es un trabajo permanente. Tradicionalmente cada tejado se rehacía una vez por generación, cada 50 o 60 años, porque el humo del hogar protegía la paja de insectos y podredumbre. Sin fuego dentro, ahora hay que renovarlo a los treinta y pocos años.

El trabajo se hacía en yui, la ayuda mutua entre vecinos, que en Shirakawa se organiza con un nombre propio, kōryaku. El propio Ayuntamiento reconoce que ese sistema está cambiando: hay menos casas, menos manos y un problema nuevo, la responsabilidad por los accidentes de trabajo sobre el tejado.

Dos millones de visitas para 1.445 vecinos

Las cifras las dio el propio Ayuntamiento en 2026, en una ponencia ante la Agencia de Turismo de Japón. En 2024, el 53,5 % de los visitantes eran extranjeros, la primera vez que superaban la mitad, y solo el 3,98 % se quedó a dormir. El récord sigue siendo 2019, con 2,15 millones.

El municipio estudió las dos fórmulas habituales para cobrar al turista y descartó ambas. Una tasa de alojamiento recaudaría poco en un lugar donde casi nadie pernocta. Una tasa de entrada exigiría vallar un pueblo abierto en el que las calles de los vecinos son las mismas que recorren los turistas. Así que cobró donde sí había puerta: el aparcamiento.

Desde el 1 de octubre de 2025, aparcar un coche en los tres aparcamientos municipales cuesta 2.000 yenes (antes, 1.000) y un autobús, 10.000 (antes, 3.000). En el primer semestre con la tarifa nueva el número de coches apenas bajó un 2,1 % y la recaudación del ejercicio casi se duplicó. Una parte se destina, según el Ayuntamiento, a la conservación del conjunto, incluida la renovación de los tejados de paja.

Hay dos medidas más en camino. Los autobuses turísticos tendrán que reservar aparcamiento obligatoriamente a partir del 1 de diciembre de 2026. Y el recargo previsto para la temporada alta y el invierno se ha aplazado para medir antes el efecto de la subida.

La iluminación de invierno de enero de 2027

Unas pocas noches cada invierno el pueblo enciende las ventanas y los focos, y la nieve de los tejados se ve desde el mirador como un campo de luces. Es la imagen más buscada de Shirakawa-gō y también la más difícil de conseguir. La 41.ª edición será el 11, 17, 24 y 31 de enero de 2027, de 17:30 a 19:30, en Ogimachi.

La regla de base es simple y no tiene excepciones: sin reserva no se entra. El mismo día no se venden entradas, quien llegue sin la credencial del color de su fecha tendrá que irse y la organización puede suspender la noche si una ola de frío colapsa las carreteras. La Asociación de Turismo prevé entre 10 y 0 grados bajo cero, y exige neumáticos de invierno a todos los vehículos.

  • Dormir en el pueblo (incluye el mirador). Las camas se sortean. Se solicita por correo electrónico, una sola solicitud por persona, hasta el 31 de octubre de 2026 a las 23:59; los agraciados reciben un correo el 10 de noviembre y pagan con tarjeta.
  • Aparcamiento reservado en Midashima (sin mirador). La primera tanda, abierta el 10 de septiembre, está agotada. La segunda sale a la venta el 1 de diciembre de 2026 a las 13:00: 7.000 ¥ por coche de hasta cinco personas y 10.000 ¥ de seis a diez. No se admiten cancelaciones.
  • Excursiones en autobús (algunas incluyen mirador). Cinco empresas (Nōhi, Kaetsunō, Toyama Chihō, Hokutetsu e Iruka Kōtsū) venden plazas a partir de las 14:00 del 13 de octubre (para la noche del 11 de enero), del 19 de octubre (17 de enero), del 26 de octubre (24 de enero) y del 2 de noviembre (31 de enero).
  • Viajes de agencia (sin mirador). La lista se publica en la web de la Asociación de Turismo a partir del 2 de diciembre de 2026.

Las horas son de Japón

Japón va siete horas por delante de la España peninsular hasta el 25 de octubre y ocho desde entonces. El sorteo cierra el 31 de octubre a las 15:59 en Madrid (la página no indica huso horario; se da por hecho el japonés). La venta de autobuses abre a las 7:00 del 13 y del 19 de octubre y a las 6:00 del 26 de octubre y del 2 de noviembre, hora peninsular. La segunda tanda de aparcamiento, a las 5:00 del 1 de diciembre.

El detalle que más confunde: el mirador de las ruinas del castillo de Ogimachi, desde donde se hace la foto famosa, no se vende por separado. Solo entran quienes duermen en el pueblo con un plan que lo incluye o quienes van en una excursión que lo lleva. Hay tres turnos de visita, la hora la asigna la organización y está prohibido el trípode.

Cuándo ir y cómo llegar a Ogimachi

Fuera de enero, el pueblo se visita sin reserva. Este otoño, la Japan Weather Association prevé el mejor color de las hojas en Shirakawa-gō a partir del 30 de octubre. Y del 14 al 19 de octubre de 2026 se celebra la fiesta de la doburoku, un sake turbio sin filtrar, que recorre por turnos los santuarios de Ogimachi, Hatoya e Iijima.

Lo que no cambia en ninguna estación es la hora. El pueblo se llena de autobuses a media mañana y se vacía a media tarde: quien llega temprano o se queda a dormir ve otro Shirakawa-gō. Si te interesa la otra industria de la zona, el papel de Gokayama, parte del washi de Etchū reconocido como artesanía tradicional en 1988, enlaza con nuestra historia del washi que restaura los manuscritos del Vaticano.

Cómo llegar

No hay tren. En autobús: unos 50 minutos desde Takayama (2.800 ¥ desde la terminal de Nōhi), alrededor de 1 h 20 min desde Kanazawa o Toyama y unas 2 h 30 min desde Nagoya.

Algunos autobuses de la línea Takayama–Shirakawa-gō–Kanazawa son de plaza reservada: conviene comprar el billete con antelación, sobre todo en temporada alta.

Al mirador se sube a pie en 15 o 20 minutos por el sendero que sale detrás de la casa Wada, o en el autobús lanzadera.

Para encajar el pueblo en un viaje más largo, nuestra sección de destinos en Japón reúne las ciudades desde las que se llega. Y si quieres entender mejor un país donde una carta vecinal de tres frases salvó un paisaje, estos libros para entender Japón antes de viajar ayudan, igual que el vocabulario de nuestras palabras japonesas.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es la iluminación de invierno de Shirakawa-go en 2027?
Son cuatro noches: el 11 (lunes festivo), el 17, el 24 y el 31 de enero de 2027, de 17:30 a 19:30. Se celebra en el barrio de Ogimachi y puede suspenderse si una ola de frío corta las comunicaciones. Es la 41.ª edición.
¿Hay que reservar para ver la iluminación de Shirakawa-go?
Sí. Solo se entra con reserva previa y el mismo día no se venden entradas. Las vías son dormir en el pueblo (por sorteo, solicitudes hasta el 31 de octubre de 2026), reservar plaza en el aparcamiento de Midashima o ir en una excursión en autobús, cuya venta abre el 13, 19 y 26 de octubre y el 2 de noviembre de 2026.
¿Cuánto cuesta entrar en Shirakawa-go?
Pasear por el pueblo es gratis: no hay tasa de entrada ni cupo diario fuera de la iluminación. Lo que se paga es el aparcamiento municipal, 2.000 yenes por coche desde octubre de 2025, y las casas que se visitan por dentro, como la casa Wada (400 yenes).
¿Cómo se llega a Shirakawa-go?
No hay tren. Se llega en autobús desde Takayama (unos 50 minutos), Kanazawa o Toyama (alrededor de 1 h 20 min) y Nagoya (unas 2 h 30 min). Algunos autobuses de Nōhi Bus son de plaza reservada, así que conviene comprar el billete con antelación.
¿Se puede dormir en una casa gasshō de Shirakawa-go?
Sí, varias casas funcionan como alojamiento familiar. Pero solo el 4 % de los visitantes de 2024 hizo noche en el pueblo, según el Ayuntamiento. En las noches de iluminación las camas se reparten por sorteo entre quienes lo soliciten por correo electrónico.
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