Descubre Svalbard en 48 horas: qué ver en 2 días en Svalbard
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Descubre Svalbard en 48 horas: qué ver en 2 días en Svalbard

Explora Longyearbyen visitando el Museo de Svalbard y probando reno o cangrejo real en Kroa. Embárcate en excursiones a glaciares para avistar focas y osos polares. Completa con safari en motonieve por paisajes árticos en 48 horas.

Foto de Elisa SuárezElisa Suárez
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Introducción

¿Qué ver en Svalbard si solo dispones de 48 horas? Este archipiélago noruego, perdido en pleno océano Ártico, es uno de los destinos más extremos y fascinantes del planeta: paisajes de hielo, montañas que caen directamente al fiordo y la posibilidad remota de cruzarte con un oso polar. En dos días no da tiempo a recorrerlo todo, así que este itinerario se centra en lo esencial: Longyearbyen y una excursión de un día a los glaciares que rodean la ciudad.

Si dispones de más tiempo, en Nomadiq tenemos itinerarios de 3 y 4 días con más excursiones y actividades. Esta guía está pensada para quien solo puede quedarse un fin de semana y quiere aprovechar cada hora.

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Antes de viajar: cómo llegar a Svalbard

Svalbard no tiene conexión por carretera ni ferry regular: se llega en avión. El aeropuerto de Longyearbyen recibe vuelos de SAS y Norwegian desde Oslo, y en temporada también desde Tromsø. Conviene reservar con antelación, sobre todo en los meses de verano (junio-agosto), cuando la demanda sube por la temporada de sol de medianoche.

Documentación y alojamiento

Al ser territorio noruego con estatus especial, no hace falta visado adicional si ya puedes entrar en Noruega, pero sí es muy recomendable contratar un seguro de viaje que cubra actividades en el Ártico y una posible evacuación. En Longyearbyen hay alojamiento para todos los presupuestos, desde hoteles como el Radisson Blu Polar Hotel hasta hostales más sencillos. Conviene reservar con tiempo: la oferta es limitada.

Día 1: Longyearbyen y el glaciar

Mañana: bienvenida a Longyearbyen

Empieza tus dos días en Svalbard explorando Longyearbyen, una de las poblaciones habitadas más septentrionales del mundo. Pese a su tamaño reducido, condensa una historia minera intensa y una vida cultural sorprendente para su latitud. Buen primer plan: el Museo de Svalbard, donde te pondrás al día sobre la historia del archipiélago, su fauna y su geología antes de salir a verlo con tus propios ojos.

Mediodía: sabores locales

Para comer, aprovecha para probar la gastronomía ártica en alguno de los restaurantes de la ciudad. Platos como el reno, el fletán o el cangrejo real aparecen en varias cartas locales; Kroa y Huset son dos direcciones clásicas que combinan cocina de la zona con ambiente acogedor.

Tarde: excursión al glaciar

Dedica la tarde a la actividad que da sentido a la visita: una excursión guiada a uno de los glaciares cercanos a Longyearbyen. La mayoría de los operadores locales organizan salidas en barco o combinando tramos a pie con navegación por el fiordo, con paradas para observar el frente del hielo de cerca.

Durante el trayecto es habitual ver aves marinas y focas, y con suerte, algún oso polar a distancia. Fuera de los núcleos urbanos de Svalbard es obligatorio ir armado o acompañado de un guía armado por el riesgo real de encuentros con osos polares, así que nunca te alejes del grupo ni del guía.

Día 2: motonieve, naturaleza y minas

Mañana: toma de contacto con la motonieve

Reserva la mañana del segundo día para una salida corta en motonieve por los alrededores de Longyearbyen: una manera rápida y muy física de sentir la escala del paisaje ártico sin necesitar un día entero. Si prefieres algo más tranquilo, varios operadores ofrecen versiones reducidas de dos o tres horas, suficientes para hacerte una idea antes de volver a la ciudad.

Mediodía: almuerzo y una vista al valle

Después de la salida en motonieve, come algo rápido en Longyearbyen y aprovecha las horas centrales del día para acercarte al valle de Adventdalen, en las afueras de la ciudad. Sus senderos ofrecen buenas vistas del terreno ártico y, si las condiciones acompañan, alguna posibilidad de aurora boreal en temporada.

Tarde: entre el pasado minero y el presente

Cierra tu viaje con una visita a alguna de las antiguas minas de carbón que rodean Longyearbyen, testimonio de la historia industrial que dio origen a la ciudad. Si te queda tiempo, merece la pena acercarse también a alguno de los centros dedicados a la investigación polar que hay en la ciudad, con exposiciones sobre la vida y la ciencia en el Ártico.

Consejos para viajeros en Svalbard

  • Ropa por capas: la clave para no pasar frío es la ropa térmica, una capa impermeable y buenas botas de invierno.
  • Protección solar: la reflexión del sol en la nieve puede quemar la piel incluso con temperaturas bajo cero; no olvides el protector solar.
  • Excursiones siempre guiadas: fuera del núcleo urbano, sal solo con guías certificados por las condiciones extremas y la presencia de osos polares.

Conclusión

Svalbard no necesita muchos días para dejar huella. En 48 horas, centrando el viaje en Longyearbyen y una buena excursión al glaciar, te llevas lo esencial del archipiélago: sus paisajes de hielo, su historia minera y esa sensación de estar en uno de los lugares más remotos del planeta.

Si el tiempo te lo permite en otra visita, en Nomadiq también tenemos itinerarios de 3 y 4 días para profundizar en Svalbard con más calma.

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