Qué ver en Sevilla en 3 días: itinerario práctico para una primera vez
Noticias

Qué ver en Sevilla en 3 días: itinerario práctico para una primera vez

Recorrido caminable por los imprescindibles de Sevilla en tres jornadas: Catedral, Alcázar, Plaza de España, Triana y los barrios históricos, con tiempos reales y avisos de reservas.

Foto de Elisa SuárezElisa Suárez
Continuar leyendo

Son las nueve de la mañana en la Puerta de Jerez y ya hay gente con mapas en la mano mirando hacia la Giralda. El calor todavía no aprieta, pero se nota que va a hacerlo. Las maletas de cabina ruedan sobre las baldosas irregulares y en el bar de la esquina un grupo de turistas desayuna churros con chocolate mientras consulta el móvil.

Sevilla es una ciudad caminable. Casi todo lo esencial está en un radio de dos kilómetros desde la Catedral, y los barrios históricos se conectan por callejuelas que el GPS a veces no entiende pero que cualquier vecino te explica en dos frases. Tres días dan para ver los grandes monumentos, pasear por sus plazas y barrios con tiempo, y comer bien sin prisas.

Únete a 2,500+ viajeros

Este itinerario reparte la ciudad en tres jornadas lógicas: el primer día cubre la Catedral, el Alcázar y el barrio de Santa Cruz; el segundo cruza el Parque de María Luisa, la Plaza de España y Triana; el tercero sube a las Setas, baja a la Alameda y cierra en la Macarena. Todo pensado para seguir sobre el terreno, con tiempos de desplazamiento reales y avisos de lo que necesita reserva previa.

Interior de una catedral con el trascoro ricamente decorado y techos abovedados iluminados en tonos dorados.
El impresionante Trascoro de la Catedral de Sevilla, una parada imprescindible en tu itinerario.Foto: Wikimedia Commons / Wikimedia Commons

Día 1: Catedral, Giralda, Alcázar y barrio de Santa Cruz

Empieza temprano. A las nueve y media ya hay cola en la Catedral, pero si llegas antes de las nueve la entrada es más fluida. Desayuna cerca: hay bares tradicionales en la calle Mateos Gago donde sirven tostadas con aceite y churros recién hechos. El Bar El Comercio, en la plaza del mismo nombre, es uno de los clásicos para churros con chocolate.

La Catedral de Sevilla es la catedral gótica más grande del mundo. Se construyó sobre la antigua mezquita almohade y conserva el Patio de los Naranjos y la Giralda, el antiguo alminar reconvertido en campanario. La entrada combinada incluye ambas. Cuenta hora y media para recorrerla con calma: la nave central, la Capilla Mayor con su retablo dorado, la tumba de Cristóbal Colón y las capillas laterales merecen más de un vistazo rápido.

La Giralda se sube por rampas, no por escaleras. Son 35 tramos inclinados que usaban los caballos cuando era alminar. Desde arriba se ve toda Sevilla: el Alcázar al sur, el río al oeste, la Plaza de España al sureste. En días despejados la vista alcanza hasta la sierra.

Al salir de la Catedral, cruza la plaza hacia el Archivo de Indias. Es un edificio renacentista que guarda mapas, cartas y documentos de la colonización americana. La visita es breve —media hora si te detienes en las exposiciones temporales— y la entrada es gratuita. Si no te interesan los archivos históricos, sáltalo y ve directo al Alcázar.

El Real Alcázar está a cinco minutos caminando desde el Archivo. Es el palacio real en uso más antiguo de Europa y uno de los lugares más visitados de Sevilla. Reserva entrada online con antelación: las colas en taquilla pueden superar la hora en temporada alta. La visita completa lleva dos horas como mínimo. El Palacio de Pedro I, con sus yeserías mudéjares y azulejos, es el núcleo principal, pero los jardines merecen tanto tiempo como los salones.

Los jardines del Alcázar son un laberinto de patios, fuentes y naranjos donde es fácil perder la noción del tiempo.

Hay estanques con carpas, pabellones con bancos de azulejos, columnatas cubiertas de buganvillas. En verano, la sombra de los árboles baja varios grados la temperatura. Lleva agua y no tengas prisa.

Sales del Alcázar por el Patio de Banderas y entras directamente en el barrio de Santa Cruz. Es el antiguo barrio judío, un entramado de calles estrechas con fachadas blancas, patios con flores y plazas pequeñas donde hay bares de toda la vida. La plaza de Doña Elvira, la plaza de los Venerables y la plaza de Santa Cruz son paradas obligadas. No hace falta mapa: perderse aquí es parte del plan.

A mediodía, busca un bar en la calle Mateos Gago o alrededores de Santa Cruz. El Rinconcillo, en la calle Gerona (fuera ya de Santa Cruz pero a diez minutos andando), es el bar más antiguo de Sevilla —abrió en 1670— y sirve tapas tradicionales: espinacas con garbanzos, pringa, solomillo al whisky. Si prefieres quedarte en Santa Cruz, La Bartola o Casa Román son opciones sólidas para comer sin turistadas.

Después de comer, vuelve a Santa Cruz o sal por la Puerta de Jerez hacia la Real Fábrica de Tabacos, hoy sede del rectorado de la Universidad de Sevilla. Es el edificio industrial más grande de España del siglo XVIII y fue escenario de la ópera Carmen de Bizet. La entrada es libre y puedes pasear por los patios y jardines interiores. Si el calor aprieta, es buen momento para una siesta o para refugiarte en algún museo con aire acondicionado.

Flamenco en Sevilla

Si quieres ver flamenco, reserva para esta noche o la del día 2. La Casa de la Memoria y La Carbonería en Santa Cruz son opciones auténticas sin cena obligatoria. En Triana, el tablao El Arenal y Casa Anselma (sin reserva, por orden de llegada) tienen buen nivel. Evita los espectáculos de hotel.

Vista aérea de la Plaza de España en Sevilla, con su canal y edificios monumentales.
La majestuosa Plaza de España, un imprescindible en cualquier visita a Sevilla.Foto: Joan Oger / Unsplash

Día 2: Plaza de España, Parque de María Luisa, río y Triana

El segundo día arranca en el Parque de María Luisa, a veinte minutos caminando desde el centro o cinco en tranvía (línea T1 desde Puerta de Jerez). Es el parque público más grande de Sevilla, con glorietas sombreadas, fuentes de cerámica y caminos de tierra entre árboles centenarios. A primera hora de la mañana hay corredores y ciclistas, y el ambiente es tranquilo antes de que lleguen los grupos organizados.

Dentro del parque están el Museo Arqueológico y el Museo de Artes y Costumbres Populares, ambos en pabellones de la Exposición Iberoamericana de 1929. Si te interesa la arqueología romana y musulmana de Andalucía, el primero vale la pena. El segundo muestra trajes regionales, cerámica y oficios tradicionales. Cierran los lunes, así que ten en cuenta el día de la semana.

La Plaza de España está en el extremo sur del parque. Se construyó para la Exposición de 1929 y es uno de los grandes iconos de Sevilla: un semicírculo de ladrillo rojo y azulejos con un canal navegable, puentes de cerámica y 48 bancos que representan las provincias españolas. Cada banco tiene un mapa, el escudo y escenas históricas en azulejo. Busca el de tu provincia o el de Sevilla, que suele estar más concurrido.

Vista panorámica de la Plaza de España en Sevilla con personas remando en botes por el canal.
La icónica Plaza de España en Sevilla, un imprescindible en tu itinerario de 3 días.Foto: Wikimedia Commons / Wikimedia Commons

Puedes alquilar una barca de remos y dar una vuelta por el canal. Cuesta unos 6 euros por media hora y es una forma distinta de ver la plaza, aunque en verano el sol pega fuerte sobre el agua. Si prefieres caminar, rodea todo el semicírculo y sube a una de las torres para tener perspectiva del conjunto.

Desde la Plaza de España, camina hacia el norte por la avenida de la Constitución o por calles paralelas hasta llegar a la Torre del Oro, en el paseo del Guadalquivir. Son unos quince minutos andando. La torre es una atalaya almohade del siglo XIII que formaba parte de las murallas defensivas de la ciudad. Hoy alberga un pequeño museo naval. La visita es breve y la vista desde arriba no añade mucho más de lo que ya se ve desde la calle, pero si te interesan las maquetas de barcos y la historia marítima de Sevilla, entra.

El paseo del Guadalquivir entre la Torre del Oro y el puente de Triana tiene bares y terrazas donde puedes tomar algo mirando al río. Es buen momento para una pausa antes de cruzar a Triana. Si te apetece una actividad más relajada, hay cruceros cortos por el Guadalquivir que duran una hora y recorren el río hasta la Isla de la Cartuja. Salen desde el embarcadero junto a la Torre del Oro y conviene reservar online si vas en fin de semana o temporada alta.

Come en la zona del río o cruza ya el puente de Triana y busca restaurante en el barrio. La calle Betis, junto al río, tiene bares con vistas al centro histórico. El Mercado de Triana, en la plaza del Altozano, es otra buena opción: puesto de pescado frito, barra de jamón, cerveza fría. Es mercado de abastos en funcionamiento, con puestos de verduras y carne, pero también tiene bares donde comer de pie o sentado.

Triana es el barrio alfarero y flamenco de Sevilla. Las calles principales son la calle Betis, junto al río, y la calle San Jacinto, que cruza el barrio de norte a sur. Hay talleres de cerámica que siguen trabajando con técnicas tradicionales, y algunas tiendas venden azulejos y platos hechos a mano. La Capilla de los Marineros y la Iglesia de Santa Ana son dos templos que merecen una visita rápida si están abiertas.

Triana huele a río, a azahar en primavera y a fritanga de pescado por la tarde.

Al atardecer, vuelve a la calle Betis o quédate en alguna terraza del mercado. Triana se llena de gente local que sale a tomar algo después del trabajo, y el ambiente es menos turístico que en el centro. Si no reservaste flamenco para anoche, esta es buena noche para hacerlo: Casa Anselma, en la calle Pagés del Corro, es un bar sin espectáculo formal donde se canta y baila flamenco de forma espontánea. No se puede reservar y hay que llegar pronto para coger sitio.

Vista de las Setas de Sevilla con gente subiendo y bajando escaleras, edificios alrededor.
Las Setas de Sevilla, un punto de encuentro al atardecer.Foto: Joan Oger / Unsplash

Día 3: Sevilla contemporánea, vistas y vida de barrio

El tercer día es más flexible. Empieza en las Setas de Sevilla, oficialmente Metropol Parasol, una estructura de madera con forma de setas gigantes en la plaza de la Encarnación. Se inauguró en 2011 y generó polémica por su diseño contemporáneo en pleno casco histórico, pero hoy es uno de los miradores más visitados de la ciudad. La pasarela superior ofrece vistas de 360 grados sobre los tejados de Sevilla.

Debajo de las Setas está el Antiquarium, un museo arqueológico con restos romanos y visigodos descubiertos durante las obras de construcción. La visita es corta y la entrada es independiente del mirador. Si no te interesa la arqueología, pasa directamente al mercado cubierto de la planta baja, donde hay puestos de comida internacional y bares de desayuno.

Desde las Setas, baja por la calle Sierpes, la arteria comercial histórica de Sevilla. Es peatonal, estrecha y está llena de tiendas tradicionales: sombrererías, pastelerías antiguas, zapaterías de toda la vida. La Campana, en la confluencia de Sierpes con Tetuán, es una confitería centenaria donde venden polvorones y dulces sevillanos. Merece la pena entrar solo para ver el mostrador de madera y las cajas antiguas.

A media mañana, camina hacia la Alameda de Hércules, a unos quince minutos al norte de las Setas. La Alameda es una plaza alargada con dos columnas romanas en los extremos y terrazas de bares bajo los árboles. Es la zona más alternativa de Sevilla, con cafés de especialidad, tiendas vintage y bares de música en directo. El ambiente es joven y menos pulido que en el centro histórico.

Come en la zona de la Alameda. Hay opciones para todos los presupuestos: desde bares de tapas tradicionales como Eslava o La Bartola hasta restaurantes de cocina fusión y hamburgueserías. Si buscas algo más relajado, los cafés de la plaza tienen menús de mediodía a buen precio.

Opción alternativa: excursión a Córdoba

Si ya has visto lo esencial de Sevilla en los dos primeros días, puedes dedicar la mañana del día 3 a una excursión a Córdoba. El tren AVE tarda 45 minutos y hay frecuencias cada hora. Da tiempo para ver la Mezquita-Catedral, el barrio de la Judería y volver a Sevilla por la tarde. Reserva los billetes con antelación para conseguir mejor precio.

Después de comer, tienes dos opciones según tus intereses. Si te gusta el arte, ve al Museo de Bellas Artes, a diez minutos caminando desde la Alameda. Es la segunda pinacoteca más importante de España después del Prado y tiene una colección destacada de pintura barroca sevillana: Murillo, Zurbarán, Valdés Leal. La visita completa lleva hora y media.

Si prefieres seguir explorando barrios, sube hacia la Macarena, al norte del centro histórico. Son otros quince minutos andando desde el Museo de Bellas Artes. La Basílica de la Macarena alberga la Virgen de la Esperanza Macarena, una de las imágenes más veneradas de la Semana Santa sevillana. La visita es gratuita, aunque hay un pequeño museo con mantos y enseres procesionales que cobra entrada.

Alrededor de la basílica quedan restos de la muralla medieval y el Arco de la Macarena, una de las antiguas puertas de la ciudad. El barrio de la Macarena es más residencial que turístico: bares de barrio, tiendas de ultramarinos, señoras sentadas en sillas de anea en las puertas. Es Sevilla sin filtro.

Arco de la Macarena en Sevilla con un mosaico de la Virgen en la parte superior, bajo un cielo azul.
El histórico Arco de la Macarena, puerta de entrada al barrio y a su famosa Basílica.Foto: Wikimedia Commons / Wikimedia Commons

Vuelve al centro por la tarde para cerrar el viaje. Si te quedan fuerzas, pasea por la orilla del Guadalquivir al atardecer o vuelve a la Plaza de España cuando ya no hay grupos organizados y la luz es más suave. Sevilla se deja recorrer sin prisa, y tres días dan para ver lo esencial y entender por qué la gente vuelve.

§

Son las ocho de la tarde en Triana y la gente sale a la calle después del calor del mediodía. Las terrazas de la calle Betis se llenan de vecinos que toman cerveza mirando al río. Al otro lado del Guadalquivir, la Giralda se ilumina y los últimos turistas del día hacen fotos desde el puente.

Tres días en Sevilla dejan fuera museos, palacios menores, excursiones a pueblos cercanos y barrios periféricos que también tienen su historia. Pero dan para hacerse una imagen sólida de la ciudad: sus monumentos, sus barrios históricos, su ritmo. Lo demás queda para la próxima vez.

¿Te gustó este artículo?

Recibe cada domingo inspiración viajera y lugares únicos directamente en tu bandeja de entrada

Únete a 2,500+ viajeros

Sin spam, cancela cuando quieras. Respetamos tu privacidad.

Gratis siempre
Cero spam
Cancela cuando quieras

Te puede interesar