2 días en el Valle del Jerte: cuando un millón de cerezos florecen a la vez
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2 días en el Valle del Jerte: cuando un millón de cerezos florecen a la vez

Guía para ver los cerezos en flor en el Valle del Jerte, Extremadura. Rutas, pueblos, fechas de la Fiesta del Cerezo 2026 y por qué este espectáculo dura solo diez días.

Foto de Elisa SuárezElisa Suárez
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Hay un valle en Extremadura donde, durante diez días al año, más de un millón de cerezos florecen a la vez. Un millón. Es una cifra difícil de imaginar hasta que la ves: laderas enteras cubiertas de blanco, como si hubiera nevado en primavera.

El Valle del Jerte es ese lugar. Un corredor de 70 kilómetros entre montañas donde el cerezo es rey, donde la economía gira en torno a la cereza y donde, cada primavera, el paisaje se transforma en algo que parece irreal.

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Y luego, tan rápido como llegó, desaparece. Las flores caen, las hojas verdes ocupan su lugar, y hay que esperar otro año.

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El valle

El Valle del Jerte está en el norte de Cáceres, encajado entre la Sierra de Gredos y la Sierra de Béjar. El río Jerte lo recorre de este a oeste, creando un microclima perfecto para el cerezo: inviernos fríos que el árbol necesita para su ciclo, primaveras suaves que permiten la floración, veranos que maduran la fruta.

Hay once pueblos en el valle, todos pequeños, todos dedicados en mayor o menor medida al cerezo. Cabezuela del Valle es el más grande. Jerte da nombre al río y al valle. Navaconcejo, Piornal, Tornavacas, El Torno, Rebollar, Casas del Castañar, Cabrero, Valdastillas, Barrado: nombres que suenan a España profunda, a algo que resiste.

Entre todos cultivan más de un millón de cerezos. Es la mayor concentración de cerezos de Europa.

Cuándo florecen

La floración del cerezo depende de la temperatura, así que las fechas varían cada año. Normalmente ocurre entre la última semana de marzo y la primera quincena de abril. Pero puede adelantarse o retrasarse según el invierno haya sido más o menos frío.

La floración no dura mucho: entre siete y diez días en su punto máximo. Antes de eso, los árboles van abriendo poco a poco. Después, las flores empiezan a caer, creando una lluvia de pétalos blancos que tiene su propia belleza.

Consejo: Consulta la web del Valle del Jerte o sus redes sociales antes de viajar. Publican actualizaciones sobre el estado de la floración, incluyendo qué zonas están en su mejor momento.

Fiesta del Cerezo en Flor 2026

La Fiesta del Cerezo en Flor es de Interés Turístico Nacional. Se celebra durante la floración con rutas guiadas, mercados de productos locales, música tradicional y eventos gastronómicos.

Las fechas exactas de 2026 se anunciarán más cerca de la primavera, pero suelen coincidir con el pico de floración (finales de marzo o principios de abril). El día grande es normalmente un fin de semana, cuando los pueblos se llenan de visitantes.

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Día 1: la parte alta del valle

Tornavacas: donde empieza todo

El valle empieza en Tornavacas, el pueblo más alto, casi en el puerto de montaña que conecta con Ávila. Aquí los cerezos florecen un poco más tarde que en la parte baja, así que si llegas al final de la temporada, esta es tu zona.

Tornavacas tiene un casco antiguo de calles empedradas y casas de piedra. No es el pueblo más turístico del valle, lo que tiene su encanto: bares donde los locales toman el vermú, tiendas que venden de todo, un ritmo lento.

Jerte: el corazón del valle

Jerte es el pueblo que da nombre al valle y uno de los más activos durante la fiesta. Tiene la oficina de turismo principal, varios restaurantes buenos y el Centro de Interpretación de la Cereza, donde puedes aprender sobre el cultivo y la historia del fruto.

Desde Jerte salen varias rutas de senderismo. La más popular lleva a la Garganta de los Infiernos, una reserva natural con pozas de agua cristalina y formaciones rocosas espectaculares. En primavera, el camino pasa entre cerezos en flor.

Para comer: Prueba el cabrito asado, plato tradicional de la zona. Y de postre, cualquier cosa con cereza: tartas, licores, mermeladas.

Cabezuela del Valle

Cabezuela es el pueblo más grande y probablemente el más bonito. Tiene una judería medieval que conserva el trazado original, con calles estrechas, casas de entramado de madera y balcones llenos de flores.

La plaza Mayor es el centro de la vida social. Hay varios bares con terraza donde sentarse a ver pasar la tarde. Durante la floración, esta plaza se llena de puestos de productos locales: cerezas en conserva, licor de cereza, miel, quesos.

Al atardecer, sube al mirador de la Cruz del Humilladero. Desde ahí se ve todo el valle, con las laderas blancas de cerezos y las cumbres de Gredos al fondo.

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Día 2: la parte baja y las gargantas

Navaconcejo y las gargantas

Navaconcejo está en la confluencia de varias gargantas (así llaman aquí a los arroyos de montaña). Es un buen punto de partida para rutas acuáticas: pozas donde bañarse en verano, cascadas que rugen en primavera.

La Garganta de la Mora y la Garganta de San Martín son accesibles desde el pueblo. No son rutas exigentes, pero llevan calzado adecuado: el terreno puede estar húmedo.

Piornal: el pueblo más alto

Piornal no está exactamente en el valle, sino arriba, en la ladera de la sierra. Es el pueblo más alto de Extremadura (1.175 metros) y tiene un microclima diferente: más frío, más húmedo, con los cerezos floreciendo más tarde.

Desde Piornal hay vistas espectaculares del valle. En días claros se ve hasta la Sierra de Gredos. Y el pueblo tiene su propio encanto: arquitectura de montaña, chimeneas humeantes, una sensación de estar fuera del mundo.

No te pierdas: El Jarramplas, la fiesta de Piornal (19-20 enero), donde un personaje vestido de demonio recorre el pueblo mientras los vecinos le tiran nabos. Sí, nabos. Es una de las fiestas más extrañas de España.

El Torno y las vistas

El Torno está en la ladera sur del valle, frente a Cabezuela. Es un pueblo pequeño, tranquilo, con menos turismo que otros. Su principal atractivo son las vistas: desde aquí se ve el valle entero, con los cerezos formando un mosaico blanco que trepa por las laderas.

Hay un mirador señalizado a la entrada del pueblo. Vale la pena parar aunque sea solo diez minutos para absorber la escala del paisaje.

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Información práctica

Cómo llegar

Desde Madrid, unas 2,5 horas por la A-5 y la EX-203. Desde Salamanca, 1,5 horas. Desde Cáceres, 1,5 horas. El coche es imprescindible: el transporte público es muy limitado.

Aviso: Durante el pico de la floración, las carreteras del valle se congestionan, especialmente los fines de semana. Sal temprano o prepárate para el tráfico.

Dónde dormir

Hay casas rurales en todos los pueblos del valle. Cabezuela y Jerte tienen más opciones. Reserva con mucha antelación si vienes durante la floración: se llena semanas antes.

Plasencia, la ciudad más cercana fuera del valle, tiene hoteles más grandes si no encuentras nada en los pueblos. Está a 40 minutos de la parte baja del valle.

Qué más ver

Si tienes más tiempo o la floración no ha llegado todavía, el norte de Cáceres tiene mucho que ofrecer:

• Plasencia: ciudad monumental con catedral, murallas y un casco antiguo precioso.

• Hervás: judería medieval y arquitectura de entramado de madera.

• Granadilla: pueblo abandonado en los años 60 por un embalse, hoy parcialmente restaurado y visitable.

• Parque Nacional de Monfragüe: a una hora, uno de los mejores lugares de Europa para ver aves rapaces.

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Un millón de flores

Hay algo abrumador en un millón de cerezos floreciendo a la vez. Es demasiado para procesar. Los ojos no saben dónde mirar. Las fotos no capturan la escala.

Quizás por eso la floración del cerezo tiene tanta carga simbólica en Japón, donde el hanami (contemplar las flores) es casi una religión. No es solo belleza. Es la belleza que sabes que va a desaparecer. La belleza que solo existe porque es efímera.

En el Valle del Jerte no hay hanami ni ceremonias del té bajo los árboles. Hay bares con terraza, cabrito asado, licor de cereza que pega fuerte. Hay turistas sacando fotos y agricultores que miran el cielo preocupados por las heladas tardías.

Pero la esencia es la misma. La belleza que dura diez días. La primavera que no espera.

Un millón de cerezos van a florecer en el Valle del Jerte. La pregunta es si estarás ahí para verlos.
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