Descubriendo la Patagonia salvaje: un viaje por las huellas de Bruce Chatwin
Noticias

Descubriendo la Patagonia salvaje: un viaje por las huellas de Bruce Chatwin

En la Patagonia de Bruce Chatwin es una obra que trasciende el simple relato de viajes, convirtiéndose en una profunda exploración de la condición humana

Foto de Mario ArramendiMario Arramendi
Continuar leyendo

Un libro que inventó su propio género

Cuando Bruce Chatwin publicó "En la Patagonia" en 1977, nadie sabía muy bien en qué estantería colocarlo. No era una guía de viajes, aunque recorría kilómetros reales de estepa argentina y chilena. No era una novela, aunque estaba poblado de personajes que parecían de ficción. No era tampoco un ensayo antropológico, aunque indagaba en mitos, migraciones y memoria colectiva. El libro ganó el Premio Hawthornden y el E. M. Forster Award, y con el tiempo se convirtió en el texto fundacional de un subgénero: el travel writing literario que mezcla reportaje, digresión histórica y una prosa depurada hasta el hueso.

Chatwin había trabajado como experto en arte en Sotheby's y como periodista en The Sunday Times antes de embarcarse en esta obra. Se cuenta que envió a su editor un telegrama lacónico anunciando que se iba a la Patagonia; la anécdota, repetida hasta el cliché, sintetiza bien su método: desaparecer, observar, y regresar con una estructura narrativa hecha de fragmentos cortos, casi noventa capítulos breves que saltan en el tiempo y en el espacio sin previo aviso.

Únete a 2,500+ viajeros

La crítica posterior ha señalado que Chatwin tomó licencias considerables con los hechos, reordenando cronologías y componiendo diálogos. Ese debate sobre los límites entre no ficción y invención literaria no ha restado interés al libro; al contrario, forma parte de su leyenda y de lo que lo distingue de la crónica de viajes convencional.

El origen: un fragmento de piel y un brontosaurio

El detonante del viaje aparece en las primeras páginas y es, en sí mismo, una buena historia. En casa de su abuela, en Inglaterra, Chatwin había visto de niño un trozo de piel curtida y con pelo rojizo que, según la familia, procedía de un "brontosaurio" cazado en la Patagonia por un primo lejano, el capitán Charley Milward. Décadas después, siendo ya adulto, decidió ir a buscar el origen real de aquel fragmento, que resultó pertenecer a un milodón, un perezoso gigante prehistórico conservado por el frío extremo de una cueva patagónica.

Esa búsqueda casi arqueológica funciona como hilo conductor, pero el libro se desvía constantemente hacia otras historias que Chatwin encuentra por el camino: colonos galeses en el valle del Chubut que siguen hablando su lengua generaciones después de emigrar; anarquistas europeos que huyeron a la Patagonia tras revueltas fallidas; misioneros, balleneros y exploradores que dejaron rastro en topónimos y en la memoria oral de pueblos remotos.

Gauchos, forajidos y colonos: la Patagonia como cruce de caminos

Uno de los episodios más celebrados del libro reconstruye el paso de Butch Cassidy y Sundance Kid por la Patagonia, donde el forajido estadounidense vivió una temporada como colono antes de que la leyenda del Salvaje Oeste lo alcanzara también allí. Chatwin entrevistó a descendientes y vecinos que aún recordaban, de segunda o tercera mano, el paso de aquellos norteamericanos por la región de Cholila, y tejió esos testimonios con documentos y rumores sin distinguir siempre con claridad dónde termina el archivo y empieza la leyenda local.

El libro está construido, de hecho, como una galería de retratos: estancieros descendientes de escoceses e ingleses que reprodujeron en la estepa una versión trasplantada de la campiña británica; indígenas tehuelches y onas cuya cultura había sido diezmada por la colonización ganadera del siglo XIX; exiliados políticos que encontraron en el fin del mundo un lugar donde desaparecer. Chatwin no juzga tanto como cataloga, con la curiosidad de quien busca patrones de desarraigo repetidos en geografías distintas.

Esa fascinación por el nomadismo no era casual ni exclusiva de este libro. Chatwin la desarrollaría después, de forma más teórica, en "Los trazos de la canción", pero ya en "En la Patagonia" está presente la idea de que las culturas errantes conservan algo que las sedentarias han perdido: una relación distinta con el territorio, con la propiedad y con el tiempo.

"La Patagonia de Chatwin no es un paisaje que se describe, sino un archivo disperso de historias humanas que el viajero va recomponiendo pieza a pieza."

Un territorio literario, no solo geográfico

"En la Patagonia" también funciona como una lectura del paisaje como texto histórico: cada accidente geográfico, cada estancia aislada, cada cementerio de colonos guarda una historia de desplazamiento. Chatwin recorre lugares como Puerto Madryn, Río Gallegos, Punta Arenas o la isla de Chiloé no como destinos turísticos sino como escenarios donde se cruzaron oleadas sucesivas de migrantes, buscadores de fortuna y fugitivos, mucho antes de que la región se convirtiera en el destino de trekking y naturaleza que atrae hoy a millones de visitantes.

El legado del libro en la literatura de viajes contemporánea es difícil de exagerar. Autores como Paul Theroux, Robert Byron o, más tarde, Rory Stewart escriben en una tradición que Chatwin ayudó a redefinir: la del viajero que no busca solo describir un lugar, sino usarlo como excusa para una investigación más amplia sobre la identidad, la memoria y el desarraigo. Su estilo elíptico, hecho de capítulos brevísimos que rara vez superan las dos páginas, influyó también en cómo se estructuran hoy muchas crónicas de no ficción.

Casi cinco décadas después de su publicación, el libro sigue siendo la referencia obligada para quien planea un viaje a la Patagonia con algo más que una lista de miradores y glaciares en mente. Leerlo antes de pisar la estepa cambia la forma de ver el paisaje: donde antes solo había viento y horizonte vacío, aparecen capas de historia humana que Chatwin se empeñó en desenterrar, con la misma obstinación con la que persiguió aquel fragmento de piel de milodón hasta el final del mundo.

¿Te gustó este artículo?

Recibe cada domingo inspiración viajera y lugares únicos directamente en tu bandeja de entrada

Únete a 2,500+ viajeros

Sin spam, cancela cuando quieras. Respetamos tu privacidad.

Gratis siempre
Cero spam
Cancela cuando quieras

Te puede interesar