Ruta tranquila por el interior de Castellón con visita a Vilafamés, pueblo de piedra rojiza considerado uno de los más bonitos de España, y un trazado relajado por comarcales del Pla de l'Arc.
Puntos destacados
- 1Vilafamés: pueblo de piedra rojiza con museo de arte contemporáneo
- 2Comarcales sin tráfico del Pla de l'Arc
- 3Almendros en flor en febrero-marzo
- 4Arquitectura medieval bien conservada
Sobre esta ruta
Vilafamés es probablemente el pueblo más cromáticamente sorprendente de toda la provincia de Castellón. Su característica rojiza —tan intensa que en días de luz dorada las casas parecen literalmente arder— se debe a una particularidad geológica única: las casas del pueblo están construidas con piedra rodeno extraída de una cantera local, una arenisca rojiza del Triásico que se utilizó como material de construcción durante siglos. El resultado es un conjunto urbano completamente unitario en color y forma, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1968, que parece sacado de Jordania o de algún rincón perdido del Atlas marroquí en lugar del interior valenciano.
Lo más sorprendente de Vilafamés, sin embargo, es que dentro de este pueblo medieval de apenas 1.400 habitantes se aloja uno de los museos de arte contemporáneo más interesantes de toda España: el Museo Popular de Arte Contemporáneo (MPAC). Fue fundado en 1969 por iniciativa de un grupo de pintores valencianos y aragoneses (entre ellos Vicent Castell o Manolo Mompó) que decidieron donar obras propias para crear un espacio cultural en este pueblo perdido del Maestrazgo. Hoy alberga más de 600 obras de los principales artistas españoles del siglo XX —Tàpies, Saura, Genovés, Equipo Crónica, Arroyo— y la combinación de arte de vanguardia con la arquitectura medieval rojiza del pueblo es uno de los contrastes culturales más fascinantes de Valencia.
La Roca Roja, el peñón calcáreo rojizo que domina el pueblo y le da nombre, es otro de los atractivos imprescindibles. En lo alto se conserva una pequeña ermita medieval y una atalaya defensiva del siglo XIII, y desde allí se abren vistas panorámicas que abarcan toda la llanura del Pla de l'Arc, las sierras del Espadán al sur y las comarcas del interior castellonense al norte. La subida en moto hasta el aparcamiento más cercano y luego unos 200 metros a pie es un pequeño esfuerzo que cualquier motero curioso debería hacer.
El Pla de l'Arc, la llanura que rodea a Vilafamés, tiene una particularidad agrícola interesante: es una de las pocas zonas de la Comunidad Valenciana donde aún se cultivan extensas plantaciones de almendros y olivos a la antigua usanza, sin riego, dependiendo solo de la lluvia. En febrero y principios de marzo, los almendros en flor crean un paisaje cromático absolutamente espectacular —rosa pálido contra la tierra roja— que es comparable al famoso espectáculo del Valle del Jerte cacereño pero a escala más íntima. Para el motero amante de la fotografía, este es probablemente el mejor momento del año para visitar la zona.
Práctica motera: la ruta es relajada (sin grandes puertos, distancias cómodas, asfalto bueno) e ideal para una salida de fin de semana corta desde Castellón o Valencia. Las comarcales del Pla de l'Arc (CV-160, CV-165, CV-15) son perfectas para rodar tranquilo, sin tráfico, con paradas frecuentes en pueblos. Repostar en Castellón al inicio. Para comer, en Vilafamés el Mesón El Rullo —en una callejuela del casco antiguo— sirve cordero al horno y arroz al horno valenciano (versión seca, distinta de la paella) a precios populares. Y un consejo: combinar la visita al MPAC (cierra a las 14:00 entre semana) con un café en la terraza del Bar Cova de la Plaça Mayor, una de las plazas más fotogénicas del interior valenciano.
Información práctica
Clima
Buena ruta para casi todo el año. Verano caluroso pero soportable. Espectacular en febrero con almendros en flor.
Tráfico
Tráfico muy bajo. Ideal para iniciarse en rutas de interior.
Repostaje
Gasolineras en Cabanes y a la salida/llegada en Castellón.
