Los Valles Pasiegos cántabros, con sus cabañas y prados verdes, y el Puerto de la Sía, mirador hacia Burgos y el Valle de Soba.
Puntos destacados
- 1Vega de Pas y los Pasiegos
- 2Puerto de la Sía (1.200 m)
- 3Valle de Soba
- 4Cabañas pasiegas
Sobre esta ruta
Los Valles Pasiegos son una de las comarcas culturalmente más singulares de toda España. Los pasiegos —habitantes tradicionales de estos valles del centro de Cantabria— desarrollaron durante siglos una forma de vida absolutamente única en Europa Occidental: el pastoreo trashumante en distancias cortas pero altísimas frecuencia. Cada familia tenía hasta tres o cuatro casas-cabaña distribuidas en pisos altitudinales diferentes (desde el fondo del valle a 200 m hasta las brañas altas a más de 1.000 m), y se mudaban con sus rebaños y sus enseres entre ellas hasta cinco veces al año, persiguiendo el mejor pasto. Este sistema, llamado "muda", organizó toda la vida pasiega durante más de cinco siglos.
El paisaje de los Valles Pasiegos es la consecuencia directa de ese sistema: un mosaico de prados verdes salpicado de cabañas de piedra perfectamente cuadradas, todas idénticas, cada una con su pradera asociada cercada por muros de piedra seca, formando un patrón geométrico que vista desde el aire parece artesano. Es uno de los paisajes culturales más bellos de Europa y está en la lista provisional de la UNESCO para ser declarado Patrimonio de la Humanidad. La carretera CA-261 entre Vega de Pas y Selaya atraviesa el corazón de este paisaje y es probablemente la mejor introducción posible a la cultura pasiega.
Vega de Pas, capital histórica de los pasiegos, es un pueblo modesto pero profundamente tradicional. Aquí se elabora el famoso queso pasiego, hecho con leche cruda de vacas que aún pastan libres en las praderas de altura, y los sobaos pasiegos, ese bizcocho denso de mantequilla cuya tradición es centenaria y que hoy se vende en toda España (aunque la versión industrializada nada tiene que ver con la artesanal). Vale la pena parar en cualquiera de las pequeñas pastelerías del pueblo para probar los originales: son densos, mantecosos, profundamente sabrosos, y se acompañan tradicionalmente con leche cruda de vaca pasiega.
El Puerto de la Sía (1.200 m) es una pequeña joya motera prácticamente desconocida fuera de Cantabria. Sube por la CA-261 desde Vega de Pas hasta el límite con Burgos, atravesando hayedos centenarios y praderas alpinas donde las vacas pastan libres en verano. La carretera es estrecha pero el asfalto está bien mantenido, las curvas son técnicas y constantes, y desde el alto del puerto las vistas hacia el sur abarcan el norte de Burgos —la Lora burgalesa— y, en días claros, hasta la sierra de la Demanda en La Rioja. Es uno de esos puertos secundarios donde nunca hay tráfico y donde el motero puede rodar como si la carretera fuera suya.
Para el motero, esta ruta tiene el atractivo de combinar etnografía viva con asfalto técnico. Es físicamente cómoda (pocos kilómetros, sin grandes puertos), pero culturalmente densa. La temporada óptima va de mayo a octubre. Repostar en Vega de Pas o en Selaya antes de meterse por las comarcales menores. Para comer, hay un restaurante mítico para los pasiegos: Casa Aniceto en Espinosa de los Monteros (justo al cruzar a Burgos), donde sirven pucheros tradicionales y carne de las propias vacas pasiegas a precios populares. Y si tienes media hora extra, baja a la Cueva del Soplao desde el Valle del Asón: es la cueva con las formaciones excéntricas más espectaculares de toda Europa, descubierta por casualidad por mineros en 1908.
Información práctica
Clima
Lluvia frecuente. Verano agradable.
Tráfico
Tráfico bajo.
Repostaje
Gasolineras en Vega de Pas y Ramales.
