El Parque Natural Saja-Besaya esconde uno de los pueblos más auténticos de Cantabria, Bárcena Mayor, y carreteras solitarias entre robledales y hayedos.
Puntos destacados
- 1Bárcena Mayor: Conjunto Histórico
- 2Puerto de Palombera (1.260 m)
- 3Embalse del Ebro
- 4Parque Natural Saja-Besaya
Sobre esta ruta
El Parque Natural Saja-Besaya cubre más de 24.000 hectáreas en pleno corazón de Cantabria y constituye una de las masas forestales mejor conservadas de toda la cordillera Cantábrica. Está dominado por hayedos y robledales centenarios, con áreas más altas de pradera alpina y algunas zonas de turbera de origen glaciar. Para el motero, lo más interesante del parque es que está atravesado por carreteras secundarias en muy buen estado y prácticamente sin tráfico, lo que permite jornadas de rodaje en pleno bosque cantábrico atlántico, con esa luz verdosa especial que solo dan los hayedos en pleno verano.
Bárcena Mayor, joya escondida del parque, es probablemente el pueblo más auténtico de toda Cantabria. Está declarado Conjunto Histórico Nacional desde 1979 y todas sus casas conservan la arquitectura tradicional cántabra del siglo XVII y XVIII: casonas de piedra con balconadas de madera, tejados de teja roja, escudos heráldicos y un trazado urbano medieval intacto. La razón de tanta autenticidad es trágica: Bárcena Mayor estuvo prácticamente abandonado durante el siglo XX y solo se ha recuperado en las últimas tres décadas como destino de turismo rural. Eso ha permitido restaurar los edificios sin "modernizarlos" y mantener un conjunto urbano que en otras partes del norte se ha perdido para siempre.
El Puerto de Palombera (1.260 m), que conecta el parque Saja-Besaya con la zona de Reinosa, es uno de esos puertos secundarios pero deliciosos que tanto gusta al motero curioso. La subida desde Saja por la CA-280 atraviesa hayedos primarios con árboles de varios siglos de antigüedad, y los miradores del alto del puerto ofrecen una vista panorámica única de toda Cantabria meridional, incluyendo el Embalse del Ebro al norte y la cordillera Cantábrica al oeste. La carretera está bien mantenida y el tráfico es prácticamente inexistente fuera de los fines de semana de verano.
Reinosa, al sur del parque, es la capital de la comarca de Campoo y uno de los pueblos más altos y más fríos de Cantabria. Aquí nace el río Ebro, el río más caudaloso de España, en un manantial llamado Fontibre a apenas cinco kilómetros del pueblo. Visitarlo es una experiencia geográfica curiosa: ver brotar de una grieta el río que acabará atravesando toda España hasta el Mediterráneo. El embalse del Ebro, justo al norte de Reinosa, tiene una historia trágica: se construyó en los años cuarenta del siglo XX y anegó varios pueblos enteros del valle, cuyos habitantes tuvieron que ser realojados. Todavía se ven los campanarios de las iglesias sumergidas en años de fuerte sequía.
Para el motero, esta ruta combina lo mejor de Cantabria interior: bosques densísimos, pueblos auténticos, puertos secundarios y muy poco tráfico. La temporada óptima va de mayo a octubre. En invierno, el Puerto de Palombera puede cerrarse por nieve. Repostar en Cabezón de la Sal al inicio y en Reinosa a la mitad. Para comer, en Bárcena Mayor el Mesón Río Argoza sirve cocido montañés (versión cántabra del cocido) y carne de las vacas tudancas locales. En Reinosa, la pastelería Frey Manuel hace los mejores polvorones de Cantabria: una tradición pastelera campurriana que vale la pena descubrir. Una nota final: en otoño, los hayedos del Saja se vuelven dorados y el espectáculo cromático es de los más bellos del norte peninsular, comparable solo al hayedo de Otzarreta en el País Vasco.
Información práctica
Clima
Lluvia frecuente. Otoño espectacular.
Tráfico
Tráfico bajo.
Repostaje
Gasolineras en Cabezón de la Sal y Reinosa.
