La cara leonesa de los Picos de Europa con el Embalse de Riaño, el Puerto del Pontón y la mítica subida al Puerto de Pandetrave con vistas a las tres macizas.
Puntos destacados
- 1Embalse de Riaño: el "fiordo leonés"
- 2Puerto del Pontón (1.280 m)
- 3Puerto de Pandetrave (1.562 m): vistas a los tres macizos
- 4Posada de Valdeón
Sobre esta ruta
El Embalse de Riaño es probablemente el paisaje artificial más cinematográfico de toda España. Cuando se ve por primera vez —especialmente desde el Mirador de Pandetrave o desde la carretera que llega del sur—, parece imposible que algo tan parecido a un fiordo noruego pueda existir en pleno corazón leonés. Las aguas turquesa rodeadas de paredes verticales de los Picos de Europa, los pueblecitos colgados a orillas del agua, las nieblas matinales que flotan a media altura sobre el embalse... Todo es de una belleza inapelable. Pero la historia detrás del paisaje es trágica: el embalse, construido entre 1961 y 1987, anegó nueve pueblos enteros del valle, obligando a más de 600 familias a abandonar sus casas centenarias.
La operación de inundación, ejecutada finalmente en el verano de 1987 después de años de protestas locales, fue una de las decisiones más controvertidas de la política hidráulica española del siglo XX. Los pueblos originales —Riaño, Pedrosa del Rey, Anciles, Burón, Salio, Éscaro, Huelde, La Puerta y Vegacerneja— estaban entre los más antiguos y mejor conservados de la cordillera Cantábrica leonesa, con casonas de piedra, iglesias románicas y un trazado urbano medieval intacto. Hoy el "Riaño nuevo", el pueblo construido para realojar a los desplazados, es una localidad funcional pero sin alma, plantada en lo alto de la ladera. En años de fuerte sequía, asoman las ruinas de los pueblos sumergidos creando una imagen casi fantasmal.
Los puertos que conectan Riaño con los Picos —el Pontón (1.280 m) por la N-625 y el Pandetrave (1.562 m) por la LE-243— son dos de los puertos asfaltados más bellos de toda España. El Pontón es probablemente el más famoso de los dos: lo cruzaba ya en el siglo XVIII la cabaña real de la Mesta cuando los rebaños trashumantes bajaban desde los valles asturianos hacia las dehesas extremeñas. La carretera moderna serpentea entre hayedos centenarios y praderas alpinas, y ofrece desde su cima una de las vistas más amplias del Pirineo Cantábrico: a un lado los Picos de Europa, al otro la cordillera Cantábrica difuminándose hacia el oeste.
Pandetrave es el balcón natural más espectacular hacia los tres macizos de los Picos de Europa simultáneamente. Desde sus 1.562 metros, en un día claro, se ven el Macizo Occidental (con el Cornión y los Lagos de Covadonga al fondo), el Macizo Central (con el Naranjo de Bulnes y la Torre de Cerredo, techo de la cordillera) y el Macizo Oriental. Es uno de los pocos miradores naturales de la península desde donde se abarca un espacio montañoso tan vasto. La carretera para llegar es estrecha, técnica y a menudo solitaria; en moto se disfruta especialmente, pero hay que ir con cuidado porque las curvas son cerradas y la calzada en algunos tramos está deformada.
Posada de Valdeón, al final de la bajada del Pandetrave, es la puerta sur al Cares y uno de los pueblos más auténticos de los Picos. Aquí se cultivan todavía las variedades locales de patatas, se cría ganado vacuno autóctono y se elaboran quesos de pastor que rivalizan con cualquier especialidad europea. La temporada motera ideal va de junio a octubre: los puertos pueden tener nieve y hielo de noviembre a mayo. Repostar en Cistierna o en Riaño antes de subir. Para comer, en Posada de Valdeón el Mesón La Casona sirve cocido leonés y carne de las vacas locales como en pocos sitios. Y un consejo: bajar el Pontón al amanecer, con las nieblas saliendo del valle del Sella, es una de las experiencias visuales más mágicas que un motero puede vivir en el norte peninsular.
Información práctica
Clima
Nieve frecuente noviembre-mayo. Verano fresco. Mejor junio-octubre.
Tráfico
Tráfico bajo. Algo más en agosto.
Repostaje
Gasolineras en Cistierna y Riaño.
