La cara más salvaje de los Picos: Sotres, el pueblo a mayor altitud de Asturias, y la subida técnica por la garganta del Cares con vistas al Naranjo de Bulnes.
Puntos destacados
- 1Sotres: pueblo más alto de Asturias
- 2Vistas al Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu)
- 3AS-264: carretera técnica espectacular
- 4Garganta del Cares
Sobre esta ruta
Sotres ostenta el récord oficial del pueblo habitado más alto de Asturias: 1.050 m sobre el nivel del mar, encajonado en una hondonada del Macizo Central de los Picos de Europa, rodeado de cumbres calizas que superan los 2.500 m. La sensación al llegar es la de entrar en un mundo aparte: el aire es notablemente más frío, las montañas se cierran en torno al pueblo en círculo perfecto, y las casas de piedra parecen agazapadas contra el viento. Sus 100 habitantes invernales viven básicamente del queso —el famoso queso Cabrales se afina en cuevas excavadas en las paredes verticales del macizo a 1.200 m de altitud—, del turismo de montaña y de las pocas vacas casinas que aún resisten.
La carretera que sube a Sotres, la AS-264, es uno de los trazados más espectaculares y técnicos de toda la cordillera Cantábrica. Son apenas 12 km desde Arenas de Cabrales pero suben más de 800 m de desnivel por una garganta estrechísima, con curvas cerradas y miradores naturales sobre la Garganta del Cares —probablemente el cañón fluvial más impresionante de la península Ibérica continental—. El asfalto es razonable pero la calzada es estrecha y los cruces con coches que vienen en sentido contrario obligan a maniobras de precisión. No es una carretera para principiantes, pero para un motero experimentado es una pequeña obra maestra.
Antes de llegar a Sotres conviene parar en Poncebos, donde arranca el famoso sendero del Cares: 12 km de pasarela tallada en la pared vertical del cañón, una de las rutas de montaña más espectaculares de Europa. No es un sendero para hacer en moto obviamente, pero si dejas la moto en Poncebos y caminas siquiera dos kilómetros por la pasarela, tendrás una experiencia visual difícil de olvidar. Y es justo en Poncebos donde está el funicular de Bulnes, que sube en solo siete minutos al pueblo de Bulnes, la única localidad asturiana hasta hace 25 años a la que no se podía acceder en vehículo y a la que solo se llegaba caminando un sendero abrupto de tres horas. Bulnes está justo a los pies del Naranjo de Bulnes (Picu Urriellu), la cumbre emblemática de los Picos.
El Picu Urriellu es algo más que una montaña: es un símbolo cultural asturiano. Sus paredes verticales de 500 m de roca caliza pura son uno de los desafíos más legendarios del montañismo español, y la primera ascensión al pico (1904, por el cazador local Pedro Pidal y el rebeco Gregorio Pérez) marcó el inicio del alpinismo español. En días claros, desde Sotres se puede ver perfectamente la silueta inconfundible del Naranjo, naranja-rojizo por el óxido de hierro de su caliza, levantándose desde el fondo del valle como una catedral natural.
Práctica motera: esta ruta es físicamente exigente —la concentración de curvas técnicas en pocos kilómetros castiga— y meteorológicamente caprichosa: la niebla puede aparecer en quince minutos y reducir la visibilidad a cinco metros. Salir temprano es esencial. Repostar en Cabrales (Arenas) antes de subir, porque dentro no hay nada. Para comer, en Sotres existe el legendario Bar Casa Cipriano, una venta de montaña donde sirven cocido de garbanzos con cabrales —sí, con queso azul fundido encima— a los pastores y montañeros. Es uno de esos sitios donde la comida es tradicional sin pretensiones y donde se siente uno parte de la verdadera Asturias rural. Y un aviso: en pleno invierno, la AS-264 puede cerrarse por nieve durante semanas; consultar siempre el estado antes de subir.
Información práctica
Clima
Nieve en invierno. Mejor mayo-octubre.
Tráfico
Tráfico muy bajo. Carretera estrecha, atención a cruces.
Repostaje
Gasolinera en Arenas de Cabrales.
