La zona volcánica de la Garrotxa ofrece paisajes únicos con conos volcánicos extinguidos, hayedos y pueblos medievales. Olot, Santa Pau y la Fageda d'en Jordà en una ruta tranquila pero intensa.
Puntos destacados
- 1Parc Natural Zona Volcànica de la Garrotxa
- 2Fageda d'en Jordà: hayedo sobre lava
- 3Santa Pau: pueblo medieval intacto
- 4Castellfollit de la Roca y Besalú
Sobre esta ruta
La Garrotxa es la única zona volcánica de toda Catalunya y una de las más interesantes geológicamente del Mediterráneo occidental. Sus 40 conos volcánicos extintos —el más reciente erupcionó hace apenas 11.500 años— y sus extensas coladas de lava basáltica han creado un paisaje absolutamente único: campos cultivados sobre suelos volcánicos negros, hayedos crecidos sobre antigua lava, ríos que se encajan en gargantas basálticas y pueblos medievales asentados literalmente encima de cráteres. Es uno de esos lugares donde la geografía es tan extraña que parece de otro planeta, y sin embargo está a apenas una hora en moto de Girona y dos de Barcelona.
La Fageda d'en Jordà es probablemente el rincón más mágico del parque y uno de los hayedos más singulares de Europa. Su singularidad está en una circunstancia geológica rara: el bosque crece directamente sobre una colada de lava basáltica relativamente reciente (del volcán Croscat, hace unos 17.000 años), y los hayedos suelen necesitar suelos profundos y húmedos que aquí no existen. Pero las hayas se han adaptado al sustrato volcánico de forma extraordinaria, formando un bosque densísimo donde la luz se filtra en tonos verdes especiales y el silencio es total. Es uno de esos sitios que justifican un viaje en sí mismos. Visitar la Fageda requiere caminar por sus senderos —en moto solo se puede llegar al aparcamiento de Can Serra—, pero los 30 minutos básicos de paseo merecen absolutamente la pena.
Santa Pau, el pueblo emblema del parque, es probablemente el conjunto medieval mejor conservado de toda Catalunya interior. Su plaza Major porticada, sus callejones estrechos, sus casas de piedra volcánica oscura y su pequeño castillo del siglo XIII forman un conjunto urbanístico armónico que ha permanecido prácticamente intacto desde el siglo XVI. Lo más especial es que Santa Pau no es un pueblo museo: la gente vive aquí, las casas están habitadas, hay un par de restaurantes auténticos y una panadería familiar de hace cuatro generaciones. Pasear por sus calles a primera hora de la mañana, antes de que lleguen los turistas, es una experiencia atmosférica casi mística.
Castellfollit de la Roca, otro pueblo extraordinario del parque, está literalmente colgado sobre un acantilado vertical de basalto de 50 metros de altura. La razón geológica es fascinante: el río Fluvià excavó durante miles de años una garganta en una antigua colada de lava, dejando una pared basáltica vertical perfecta sobre la que los habitantes medievales decidieron construir su pueblo. Las casas están al borde mismo del precipicio, con balconadas asomadas al vacío, y desde la cara opuesta del valle (donde hay un mirador) se entiende la rareza del lugar. Castellfollit ha sido fotografiado más veces que ningún otro pueblo de Catalunya, pero verlo en persona sigue siendo impactante.
El recorrido natural se cierra en Besalú, ya fuera del parque pero a apenas 15 km al este. Besalú es uno de los pueblos medievales más completos del norte peninsular: tiene un puente románico fortificado del siglo XII (el icono visual del pueblo), un casco histórico íntegro con plazas porticadas, iglesias románicas, antigua sinagoga, baños rituales judíos del siglo XII (los únicos conservados en toda España y posiblemente los mejor conservados de Europa) y un ambiente medieval absolutamente envolvente. Para el motero, esta ruta combina lo mejor de Catalunya interior: geografía única, arquitectura medieval intacta, gastronomía honesta (la Fageda produce unos de los mejores yogures de España, Yogures de la Fageda, vendidos en toda Europa) y carreteras secundarias casi vacías. La temporada perfecta es primavera y otoño, especialmente octubre cuando los hayedos volcánicos se vuelven dorados. Para comer, Cal Sastre en Santa Pau es una institución desde 1929: cocina tradicional garrotxina con productos del entorno.
Información práctica
Clima
Excelente todo el año. Espectacular en otoño con los hayedos en color.
Tráfico
Tráfico moderado. Más turismo en otoño y fines de semana.
Repostaje
Gasolineras en Olot y Besalú.
