La costa más espectacular de Alicante: Cabo de la Nao, calas turquesa, los acantilados de Jávea y los pueblos blancos de Moraira y Benissa. Mediterráneo en estado puro.
Puntos destacados
- 1Cabo de la Nao: punto más oriental de la C. Valenciana
- 2Cala Granadella: una de las mejores calas de España
- 3Moraira: pueblo blanco mediterráneo
- 4Vistas al Peñón de Ifach
Sobre esta ruta
El Cap de la Nau es el extremo más oriental de toda la Comunidad Valenciana y uno de los puntos costeros más espectaculares del Mediterráneo español. Su ubicación geográfica es excepcional: aquí, los acantilados de la Marina Alta caen verticalmente al mar desde más de 100 metros de altura, formando un cabo agreste que durante milenios ha sido referencia náutica para los marineros que navegaban entre Italia y España. Desde el faro plantado en su punto más oriental, en días claros se pueden ver las islas Baleares —Ibiza y Formentera principalmente— al horizonte, una visión que confirma físicamente que el Mediterráneo aquí está literalmente "doblando la esquina".
Jávea (Xàbia en valenciano) es uno de los pueblos costeros más fotogénicos y mejor conservados de toda la costa alicantina. A diferencia de Benidorm, Calpe o Altea —que han sufrido la urbanización masiva del turismo de los años setenta y ochenta—, Jávea ha conseguido mantener un casco histórico medieval prácticamente intacto al tiempo que desarrollaba un pequeño puerto pesquero todavía activo. La iglesia de San Bartolomé, plantada en el centro del casco viejo, es una verdadera fortaleza-iglesia del siglo XIV: tiene almenas, troneras defensivas y muros de hasta dos metros de espesor porque, cuando se construyó, los ataques de los corsarios berberiscos eran tan frecuentes y violentos que los habitantes se refugiaban en ella para resistir asedios.
La Cala Granadella, escondida en una pequeña bahía al sur del Cap de la Nau, es probablemente una de las mejores calas de toda España y de las más fotografiadas del Mediterráneo. Su agua transparente turquesa, sus rocas redondeadas pulidas por el mar, su arena dorada y sobre todo el contraste entre el rojo de los acantilados y el azul del mar, han convertido a Granadella en una postal icónica de la costa alicantina. La cala es accesible solo por una pista forestal que termina en un aparcamiento (de pago en verano) y un pequeño restaurante chiringuito al pie de la playa. En verano se masifica brutalmente, así que la mejor hora es muy temprano (antes de las 9) o al atardecer.
Moraira, al sur de Jávea, es la otra estrella de la ruta. Es un pueblo blanco mediterráneo perfectamente conservado, con casas encaladas, calles peatonales empedradas y un pequeño castillo defensivo del siglo XVI plantado literalmente al borde de la playa, con la torre cuadrada con almenas mirando al mar como un símbolo de los tiempos en que la costa entera estaba en alerta permanente contra los piratas. El casco histórico de Moraira es uno de los pocos lugares de la Costa Blanca alicantina donde aún se respira la esencia del pueblo mediterráneo tradicional, sin haber sido devorado por la urbanización masiva. Y la zona vinícola al sur del pueblo (Llíber, Senija, Benissa) produce algunos vinos blancos secos de moscatel notables, con D.O. Alicante.
Práctica motera: la ruta es corta (apenas 70 km) y cómoda, sin grandes puertos, perfecta para una mañana relajada. La temporada óptima es primavera y otoño; en julio y agosto el tráfico es brutal y todo se masifica. Repostar en Dénia o Benissa. Para comer, en Jávea el Restaurante Tula (en el puerto pesquero) sirve mariscos y arroces a banda con producto recién pescado. Y un consejo: el desvío al Mirador del Cap de la Nau (al lado del faro) es absolutamente imprescindible. La vista hacia el norte, con la silueta del Mongó (753 m) emergiendo del mar, es probablemente la postal motera más completa de toda la Costa Blanca.
Información práctica
Clima
Microclima suave todo el año. Evitar agosto por turismo.
Tráfico
Tráfico alto en verano. Mejor primavera y otoño.
Repostaje
Gasolineras frecuentes en toda la costa.
