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Chefchaouen, la "ville bleue" du Rif marocain, et un voyage à travers les montagnes du Rif avec des villages berbères, des vallées de cannabis, des cèdres séculaires et des routes de chèvres.
Chefchaouen es probablemente el pueblo más fotogénico de todo el norte de África y, para el motero español que cruza el Estrecho por primera vez, el primer impacto visual es arrollador. Toda la medina —y buena parte de la ciudad nueva— está pintada de azul: azul celeste, azul índigo, azul cobalto, azul añil, en una gama cromática que no tiene equivalente en ningún otro lugar del mundo. La tradición del azul tiene dos explicaciones populares: la primera dice que fueron los judíos sefardíes (expulsados de España en 1492) quienes trajeron la costumbre de pintar las casas de azul como símbolo del cielo y de la protección divina; la segunda sostiene que el azul repele a los mosquitos, que son legión en estas montañas húmedas del Rif.
El Rif es probablemente la cordillera menos conocida del Magreb por los europeos, pese a estar a solo 14 km de la costa española. Es un macizo montañoso abrupto y verde (recibe abundante lluvia atlántica), cubierto de bosques de cedros, encinas y pinos, con valles profundos donde los pueblos bereberes mantienen una forma de vida que apenas ha cambiado en siglos. Las carreteras del Rif son una aventura en sí mismas: la N2 y la R509 entre Chefchaouen, Ketama y Al Hoceima son estrechas, sinuosas, con asfalto de calidad variable (excelente en los tramos principales, destrozado en las desviaciones), y atraviesan un paisaje que en muchos tramos recuerda sorprendentemente a las Alpujarras granadinas.
Para el motero español, la ruta al Rif tiene una dimensión emocional especial: estos son los paisajes que los soldados españoles del Protectorado vieron durante la Guerra del Rif (1921-1927), y todavía hoy se encuentran búnkeres, caminos militares y topónimos españoles en las montañas. La ciudad de Tetuán, a una hora de Chefchaouen, fue durante cuarenta años la capital del Protectorado Español y conserva un ensanche colonial con edificios art déco perfectamente reconocibles para cualquier español.
Un aspecto delicado que conviene mencionar: el Rif es la principal zona productora de hachís del Magreb, y en los valles entre Chefchaouen y Ketama los campos de cannabis son visibles desde la carretera. Es frecuente que se acerquen vendedores a la moto en las paradas; la recomendación universal es declinar educadamente y seguir. La policía marroquí realiza controles frecuentes en esta zona y los moteros extranjeros son siempre tratados con deferencia, pero conviene llevar la documentación en regla.
Práctica motera: cruzar a Marruecos en moto desde Tarifa (ferry de 35 minutos a Tánger) o desde Algeciras (ferry a Ceuta + frontera terrestre) es un proceso relativamente sencillo. Necesitas pasaporte vigente, la Carte Grise del vehículo y un seguro marroquí (se compra en el puerto, 30-50€ para un mes). La conducción en Marruecos es muy diferente a Europa: cuidado con burros, bicicletas, peatones, camiones lentos y tráfico urbano caótico. Gasolineras frecuentes y baratas. Para dormir en Chefchaouen, el Riad Lina es una casa tradicional restaurada con terraza y vistas a la medina azul.
Pluies fréquentes en hiver. Chaleur extrême en été. Meilleures conditions au printemps et à l'automne.
Circulation chaotique dans les villes. Routes de montagne mal signalisées.
Stations-service fréquentes au Maroc. Essence très bon marché.