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Las dos ciudades imperiales más impresionantes de Marruecos: Fez (la medina medieval más grande del mundo) y Meknès (el "Versailles marroquí"). Ruinas romanas de Volubilis de regalo.
Fez es probablemente la experiencia urbana más intensa que un motero europeo puede vivir sin salir del ámbito cultural mediterráneo. Su medina —Fez el-Bali, declarada Patrimonio UNESCO— es la zona urbana peatonal más grande del mundo: más de 9.000 callejones donde viven y trabajan 150.000 personas, sin un solo coche ni moto (se circula a pie, en burro o con carretilla). Es una ciudad medieval del siglo IX que funciona exactamente como funcionaba hace mil años: curtidores, tintoreros, herreros, carpinteros, panaderos, todos trabajando en la calle con técnicas que no han cambiado desde la Edad Media. La primera vez que se entra en la medina de Fez es una experiencia sensorial total: olores, colores, sonidos, texturas, calor, multitud, desorientación.
Meknès, a apenas 60 km, es el contrapunto imperial. Conocida como el "Versailles marroquí" por la megalomanía constructiva del sultán Moulay Ismaïl (contemporáneo de Luis XIV y con ambiciones similares), conserva las mayores murallas de Marruecos (40 km de perímetro), la Puerta Bab el-Mansour (la puerta monumental más espectacular del norte de África), los graneros reales (Heri es-Souani, capaces de almacenar grano para un ejército de 12.000 caballos) y el mausoleo del sultán, que es uno de los pocos santuarios marroquíes abiertos a los no musulmanes.
Volubilis, a 30 km de Meknès, es la sorpresa arqueológica de la ruta: una ciudad romana completa del siglo III d.C. con mosaicos in situ de una calidad excepcional, arcos de triunfo, termas, basílica y un capitolio que dominaba todo el valle del río Khoumane. Es el yacimiento romano más importante de todo Marruecos y uno de los mejor conservados de África del Norte, comparable a Djemila o Timgad en Argelia. Los mosaicos de Volubilis —especialmente el de los Trabajos de Hércules y el de Diana y las Ninfas— están entre los mejor conservados del Mediterráneo.
La carretera entre Fez, Meknès y Volubilis es cómoda y bien asfaltada, pero lo interesante motero de la zona son los desvíos: la N8 hacia Ifrane (la "Suiza marroquí", una estación de montaña a 1.650 m con cedros centenarios donde se refugian los últimos macacos de Berbería en libertad) y la carretera del Medio Atlas hacia Azrou, con curvas por bosques de cedros que recuerdan al Pirineo.
Práctica motera: la zona Fez-Meknès está bien comunicada por autopista y nacionales. Las ciudades requieren atención máxima por el tráfico. Aparcar la moto en las medinas es imposible: usar los parkings vigilados (gardiennage) fuera de las puertas de la muralla (10-20 dirhams/día). Para dormir, los riads de Fez el-Bali son una experiencia en sí mismos: casas-palacio del siglo XVIII con patios con fuentes, azulejos de zellij y terrazas con vistas a la medina. Riad Fès es de los más espectaculares. Para comer en Fez: la pastilla (pastel de hojaldre con paloma y almendras) y el tanjia (cocido lento en vasija de barro) son los platos emblemáticos.
Calor extremo en verano (40°C+). Lluvia en invierno. Mejor primavera y otoño.
Tráfico urbano muy denso en Fez y Meknès. Nacional cómoda.
Gasolineras frecuentes.