Utiliza este formulario para buscar artículos, destinos y contenido en Nomadiq Magazine
Comienza a escribir para buscar
Explora nuestros artículos sobre destinos, cultura y arte.
Cargando track GPX...
El Col du Tourmalet (2.115 m), el puerto más mítico del Tour de Francia, con su subida legendaria desde Luz-Saint-Sauveur. Curvas técnicas, asfalto perfecto y paisaje alpino de primer nivel.
El Tourmalet no es solo un puerto de montaña: es probablemente el nombre más legendario de la historia del ciclismo mundial, y por extensión uno de los puertos más simbólicos del motociclismo europeo. Ha aparecido en más de 80 ediciones del Tour de Francia desde 1910, ha visto pasar a todos los grandes campeones —desde Fausto Coppi y Eddy Merckx hasta Miguel Induráin y Tadej Pogačar— y su ascenso desde Luz-Saint-Sauveur por la D918 es un peregrinaje obligatorio para cualquier amante de las dos ruedas. La carretera que sube al Tourmalet fue originalmente un camino de herradura que los ingenieros napoleónicos ampliaron en el siglo XIX para facilitar el paso de artillería, y todavía hoy se notan los muros de contención originales en algunos tramos.
La subida desde Luz-Saint-Sauveur es la vertiente clásica: 19 km de ascensión continua con una pendiente media del 7,4%, pero con rampas puntuales que superan el 10% en los últimos kilómetros antes de la cima. El asfalto es excelente (los franceses mantienen obsesivamente sus puertos ciclistas), las curvas son amplias y técnicas, y el paisaje cambia radicalmente a cada kilómetro: primero bosques densos de hayas y abetos, luego praderas alpinas, después matorral de montaña, y finalmente la zona desnuda de la cima con vistas a los macizos de Néouvielle y Vignemale. En la cima hay una estatua del "Géant du Tourmalet", un ciclista de bronce que se ha convertido en el icono visual del puerto.
Luz-Saint-Sauveur, base de la subida, es una joya termal pirenaica que lleva atrayendo visitantes desde el siglo XVIII. Napoleón III y la emperatriz Eugenia venían aquí cada verano para tomar las aguas termales sulfurosas, y la arquitectura del pueblo conserva esa elegancia decimonónica: hoteles de piedra con balcones de hierro forjado, un casino de estilo Belle Époque y una iglesia templaria del siglo XII con murales románicos intactos. Las termas funcionan todavía y son perfectas para relajar los músculos después de una jornada de moto de montaña.
Para completar la ruta circular, lo lógico es bajar del Tourmalet por la otra vertiente hacia La Mongie y Campan, y volver a Luz por el Col d'Aspin (1.489 m) o por el valle del Adour. La bajada hacia La Mongie es más suave que la subida y ofrece vistas espectaculares del circo glaciar de la cara norte. Si tienes energía, el desvío al Pic du Midi de Bigorre (2.877 m, accesible por teleférico desde La Mongie) ofrece una de las panorámicas más amplias de toda la cordillera: en días claros se ven los Pirineos de un extremo a otro.
Práctica motera: el Tourmalet se abre normalmente entre mediados de junio y finales de octubre, dependiendo de la nieve. Cuidado con los ciclistas, especialmente en julio (paso del Tour) y agosto: hay centenares y los adelantamientos requieren paciencia. Repostar en Luz-Saint-Sauveur o Bagnères-de-Bigorre. Para comer, en Luz el Restaurante Le Montaigu sirve cocina pirenaica auténtica (garbure, axoa, confit de canard) a precios razonables para Francia. Y un consejo: subir al amanecer. La luz del primer sol en la cima del Tourmalet, con las nieblas del valle todavía flotando a media altura, es una de las experiencias más poderosas que un motero puede vivir en los Pirineos.
Puerto cerrado de noviembre a mayo. Tormentas vespertinas frecuentes en julio-agosto. Mejor mañanas de junio a octubre.
Mucho ciclista en verano, especialmente julio. Moderado el resto. Mejor entre semana.
Gasolineras en Luz-Saint-Sauveur, La Mongie y Bagnères-de-Bigorre.