
Mandarin Oriental Ritz, Madrid
El gran hotel de Madrid, reinventado para el siglo XXI
Histórico
“La gran dama de la Costa Brava, en manos de la misma familia desde 1932”
El Hostal de La Gavina abrió el 2 de enero de 1932 como pieza central de S'Agaró, la ciudad jardín que Josep Ensesa i Gubert y el arquitecto Rafael Masó soñaron sobre la bahía de Sant Pol. Empezó con 11 habitaciones; hoy tiene 76, decoradas con las antigüedades que la familia ha reunido en sus viajes, una piscina de agua de mar sobre el Mediterráneo y el restaurante Candlelight. La cuarta generación de los Ensesa mantiene intacto su aire de época dorada.
Una mañana en la piscina Garbí, junto a la Venus de Rebull, y al atardecer el Camino de Ronda que el propio Ensesa mandó trazar.
Cuarta generación Ensesa
Arquitectura novecentista
Agua de mar sobre la bahía
A comienzos de los años veinte, el empresario Josep Ensesa i Gubert se obsesionó con el tramo de costa entre la bahía de Sant Pol y Sa Conca, entonces casi deshabitado, y convenció a su padre para comprar los terrenos. Con el arquitecto Rafael Masó i Valentí concibió allí una ciudad jardín para una clientela culta y elegante: la primera casa, la Senya Blanca, se levantó en 1922, y diez años después, el 2 de enero de 1932, abrió el Hostal de La Gavina con 11 habitaciones a 25 pesetas la noche. Ensesa pronto se quedó corto y empezó a ampliarlo. El nombre viene de las gaviotas de la bahía, y el de «hostal» se mantuvo a propósito para evocar la hospitalidad de las fondas catalanas. La Costa Brava de posguerra hizo del hotel un refugio del cine: S'Agaró sirvió de escenario a Pandora y el holandés errante, con Ava Gardner, y a De repente, el último verano, con Elizabeth Taylor. Entre 1935 y 1958 sus pistas de tierra batida acogieron un concurso internacional de tenis. Hoy lo dirigen Julia, Virginia, Carina y Josep Ensesa Viñas, cuarta generación de la familia.
Arquitecto
Rafael Masó i Valentí (proyecto original)
Construcción
1932
Rafael Masó i Valentí, figura central del novecentismo catalán, proyectó la primera Gavina como un edificio contenido y cuidadosamente estudiado, con los rasgos que quería para todo S'Agaró: pórticos, torres, terrazas y tejados bajos que remiten a la arquitectura tradicional del litoral. Tras su muerte en 1935, la ciudad jardín y el propio hotel siguieron creciendo en una línea más señorial. La entrada de arcadas con dosel rojo se ha convertido en imagen del hotel. Dentro, la familia renunció siempre a los interioristas: la primera planta reúne objetos religiosos y mobiliario castellano, la segunda antigüedades asiáticas y grabados orientales, y la tercera una decoración mediterránea. Las habitaciones mezclan estilo clásico mediterráneo, imperio e isabelino, con tapicerías de seda, lámparas de cristal de Murano y baños de mármol italiano. En el exterior, la piscina Garbí, de 25 metros y agua de mar, se asoma a la bahía como la cubierta de un transatlántico.
Cataluña
S'Agaró, en el municipio de Castell-Platja d'Aro, en el Baix Empordà, es una urbanización privada de villas entre pinos que celebró su centenario en 2024 y a la que se ha llegado a llamar el Beverly Hills de la Costa Brava. El hotel queda entre dos playas, Sant Pol y Sa Conca, y a sus pies arranca el Camino de Ronda, el sendero costero entre tamarindos y pinos cuyo primer tramo mandó construir el propio Ensesa y que lleva, cala a cala, hacia Sant Feliu de Guíxols y Palamós. En verano, la playa de Sant Pol recupera unas casetas de baño inspiradas en las de los años veinte. Hacia el interior se extiende el Empordà de pueblos medievales como Pals, Peratallada o Monells, y la costa encadena Calella de Palafrugell, Llafranc y Tamariu. Girona, con su barrio judío y su catedral, está a media hora, igual que su aeropuerto; Barcelona, a una hora por la AP-7.
El restaurante gastronómico del hotel, con Romain Fornell como director gastronómico y Oriol Fernández, formado con Alain Ducasse, al frente del servicio diario
Paseo por el primer tramo del sendero costero de la Costa Brava, trazado por Josep Ensesa, entre calas, tamarindos y acantilados
Piscina cubierta con vistas a la bahía de Sant Pol, sauna, baño turco y tratamientos faciales Valmont
Salidas privadas en un D29 De Antonio, socio del hotel, para descubrir las calas escondidas de la costa
Habitación con vistas al Mediterráneo y decoración clásica con antigüedades de la colección familiar
Suite amueblada en estilo Luis XV, la expresión más clásica de la decoración de la casa
Iconic Hotel of the Year
European Hotel Awards
Hotel icónico
Puntuación Nomadiq
Desde
350€/noche

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