Dormir en un avión es un arte que se domina con el equipamiento correcto. Una buena almohada cervical, un antifaz que bloquee la luz por completo y unos tapones que silencien el motor pueden convertir un vuelo de 10 horas en una siesta reparadora.
Almohadas cervicales
La almohada cervical adecuada marca la diferencia entre aterrizar descansado o con tortícolis. Las de espuma viscoelástica se adaptan a tu cuello, mientras que las inflables ahorran espacio en la mochila.
Antifaces y tapones
El combo antifaz + tapones es el truco más barato y efectivo para dormir en cualquier transporte. Invierte en calidad: un buen antifaz 3D no presiona los ojos y unos tapones de silicona reutilizables duran años.