
Finca Cortesin
Elegancia andaluza frente al Mediterráneo
Resort
“Cubos blancos y burbujas al borde del desierto”
Aire de Bardenas es un puñado de volúmenes blancos dispersos entre campos de cereal, en el límite del semidesierto navarro. Diseñado por Emiliano López y Mónica Rivera, el hotel juega con el paisaje y con el viento que le da nombre: patios privados, bañeras exteriores y burbujas transparentes para dormir bajo el cielo de la Ribera. En la mesa, la huerta de Tudela.
Una noche en la burbuja suite con bañera exterior y, al amanecer, la ruta guiada por las Bardenas Reales.
Emiliano López y Mónica Rivera
Dormir bajo el cielo navarro
Desierto y Reserva de la Biosfera
Aire de Bardenas debe su nombre al viento que barre el desierto navarro, el mismo contra el que se protege su arquitectura. El hotel fue el primer edificio que levantaron sus promotores, y lo hicieron con poco tiempo y un presupuesto ajustado: el proyecto se desarrolló entre 2004 y 2006 y la obra se terminó en 2007. Esa escasez de medios acabó definiendo su carácter, con una construcción en seco, estructura metálica y fachadas de panel sándwich que se montaron con rapidez sobre un terreno agrícola a las afueras de Tudela. Muy pronto llegó el reconocimiento internacional. En 2009 recibió el primer premio de la X Bienal Española de Arquitectura y el Travel + Leisure Design Award al mejor hotel pequeño; Monocle lo eligió hotel mejor diseñado en 2009 y 2010, y Condé Nast Traveller lo situó entre los finalistas de su Gold List en 2010 y 2011. Con los años el hotel ha ido sumando nuevas tipologías, como las burbujas para dormir a cielo abierto, y en 2019 recibió el primer premio CaixaBank a la innovación turística en España.
Arquitecto
Emiliano López y Mónica Rivera Arquitectos
Construcción
2007
El estudio barcelonés de Emiliano López y Mónica Rivera planteó el hotel como un conjunto de volúmenes cúbicos y monocromos dispuestos en una sola planta. En lugar de un gran edificio, las piezas se dispersan para que las vistas atraviesen los huecos entre ellas y el conjunto no pese sobre un paisaje tan desnudo como el de la Ribera. La estructura es de acero y el sistema constructivo, en seco, salvo las losas de hormigón; las fachadas, de panel sándwich, respondieron a las limitaciones de plazo y presupuesto. El detalle más celebrado nace del lugar: las grandes cajas de madera que se usan en los campos de Tudela para transportar fruta y hortalizas, recicladas como cortavientos que protegen los patios del cierzo. De las veintidós habitaciones originales, trece tienen jardín privado. Los arquitectos se ocuparon también del paisajismo, el interiorismo y el mobiliario a medida. Más tarde llegaron las burbujas, de PVC y techo transparente, que abren el dormitorio al cielo navarro.
Navarra
El hotel se levanta en la carretera que une Tudela con Ejea de los Caballeros, a la entrada del Parque Natural de las Bardenas Reales, un semidesierto de arcillas, yesos y areniscas modelado por el agua y el viento y declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Sus cabezos, barrancos y mesetas, con siluetas como la de Castildetierra, se recorren en coche, en bicicleta o a pie, y el propio hotel organiza rutas guiadas en vehículos 4x4, furgoneta o segway. Las ruinas de torres medievales y las leyendas del bandolero Sanchicorrota forman parte del paisaje. A pocos minutos queda Tudela, segunda ciudad de Navarra, con su catedral y un casco antiguo que conserva huellas de su pasado musulmán, cristiano y judío. La Ribera es, además, una de las grandes huertas de España: alcachofas, cogollos, espárragos y pimientos llegan a la mesa en cada temporada. Los aeropuertos de Pamplona y Zaragoza están a alrededor de una hora en coche.
Excursión por el desierto con vehículos y guías del hotel, en 4x4, furgoneta o segway, entre cabezos, barrancos y torres en ruinas
Dormir en una burbuja de techo transparente, con bañera exterior, bajo un cielo con muy poca contaminación lumínica
Menú degustación de temporada construido en torno a la huerta de Tudela, con productos como la alcachofa blanca y los cogollos
Habitación en uno de los volúmenes cúbicos del hotel, con ventanales abiertos hacia los campos y el semidesierto
Habitación con patio propio protegido del viento por las cajas de madera recicladas
Burbuja de PVC con techo transparente para dormir mirando las estrellas, con bañera en el exterior
Primer Premio X Bienal Española de Arquitectura
Bienal Española de Arquitectura y Urbanismo
Arquitectura
Design Award for Best Small Hotel
Travel + Leisure
Mejor hotel pequeño
Best Designed Hotel
Monocle
Diseño hotelero
Premio VII Bienal Iberoamericana de Arquitectura y Urbanismo
BIAU
Arquitectura
Primer Premio CaixaBank a la Innovación Turística en España
CaixaBank
Innovación turística
Puntuación Nomadiq
Desde
150€/noche

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